jueves, 30 de diciembre de 2010

Soledad


Cuando se acercan estas fechas, ese sentimiento dulcemente amargo aflora cada año.
En estos días en los que todo es alegría, ella se siente mucho más sola.
-Pero ahora canto villancicos -Pensó para sí,
Y la simple compañía de la música navideña le da una pincelada de color a su sombría existencia...
Cantaba al compás del movimiento del cucharón al preparar la comida, mientras cosía o limpiaba y, lo más importante, sin darse cuenta, sonreía.
A la hora de salir a pasear, de nuevo ese ambiente navideño ahuyentaba en parte su soledad. Miraba las luces de colores, y se encandilaba con sus parpadeos. Se abstraía en cada escaparate imaginándose a sí misma, dentro de un mundo como el que le rodeaba, lleno de color y alegría.
Compraba en su mente regalos para esos familiares fantasmas, y los abrazaba y se sentía abrazada…
Se paraba a ver como los niños se lanzaban bolas de nieve, o se deslizaban por las cuestas, sentados en trineos que ellos mismos habían fabricado. Y, por unos momentos era feliz así.
¿Unos momentos?
A ella le parecían horas y daría lo que fuera por seguir gozando de esa irrealidad tan real, pero…
Siempre el mismo final.
Una voz la llamaba por su nombre:
-María, María, despierta. Te has vuelto a quedar dormida. Te acompaño a tu habitación.
Y de nuevo en la residencia, su realidad irreal. Rodeada de ancianos como ella y enfermeras que siempre llegaban en el momento más inoportuno, volvía esperar, con la paciencia que da el tener todo el tiempo del mundo, la llegada de la próxima abstracción.

lunes, 27 de diciembre de 2010

De vuelta...















Volví.







Llena de imágenes, recuerdos...




Talavera de la Reina, en donde nací y viví toda mi infancia y juventud.


Hoy danzan el presente y el pasado en una misma pista de baile.


Misma música, mismo ritmo, distintos bailarines, pero con la misma sangre...


Recuerdos...



Familia...




El ayer y el hoy ...






Con mis padres, mi marido y mis hijas, paseando por esos lugares tan lejanos en el tiempo, pero tan cercanos en mis recuerdos.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Lo que verdaderamente sucedió aquella noche.

Salgo de viaje...
Vuelvo a casa, como el turrón, por Navidad.
Volveré pronto.
Mientras, os dejo de nuevo esta entrada reeditada porque, es tan apropiada para el día de Navidad...
Perdonad mi ausencia.


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¡Feliz Navidad! <--- Pinchad aquí si quereis ver mi felicitación Navideña *****************


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Y así nos lo contó:

-Alguien se acerca, se escuchan voces ¿Quién puede ser con este frío? Es muy tarde, ya debe haber pasado la medianoche…
Ha entrado en el establo un hombre, tirando de una mula sobre la que viaja una mujer que parece estar enferma.
-¡Uff!, ¡qué guapa es!
Están decidiendo si quedarse aquí a pasar la noche. Por mí no hay problema, pero el buey se podría molestar.
El hombre ayuda a la mujer a descender de la mula y a tumbarse encima de las pajas, parece que ella sufre …
- No sé qué está pasando, no puedo ver bien, pero… ¿Qué es eso? Ahora se oye el llanto de un bebé… ¡Ha nacido un niño entre el heno! Ella lo mira y le sonríe y los dos se abrazan, lo arropan con una vieja manta y lo tienden en el pesebre lleno de paja en donde come el “Gordo”, como le dice mi amo al buey. Por cierto, a mí me llama “Chica”, soy una cabrita blanca muy pequeña, pero claro, al lado del “Gordo”, cualquiera es pequeño…
-Voy a tomar entre mis dientes el tazón del amo y se lo acercaré, por si quieren un poco de mi leche. Seré pequeña, pero mi leche es estupenda, o al menos eso dicen los pastores…
El hombre me sonríe, me acaricia, me ordeña con ternura, y le tiende a su mujer el tazón con la leche tibia diciendo: - mira María lo que nos ha regalado esta cabrita tan linda…
Pronto ella cae rendida por el sueño al lado del bebé, que también duerme y José, que es como le llamó María, se acurruca a su lado y descansa también… y lo más curioso, el “Gordo”, lejos de ofenderse por esta intromisión, y por haber sido privado de su pesebre, se acurruca entre ellos para darles calor; "Parda" la mula que también vive en el establo, hace lo mismo pero al otro lado… ¡Hace tanto frío!
De repente más voces se dejan oír; ahora escucho cantos de alegría, algo así como que ha nacido el Salvador, el Redentor… No sé qué pasa esta noche, pero me lo estoy pasando muy, muy bien…
Pronto aparece un grupo de pastores. Traen regalos para el niño, al que llaman Jesús, y para sus padres: mantas, miel, frutas, y leche
-¡Pero qué tontería, estando yo aquí la leche no le faltará al niño… !
Se arrodillan ante él, lo cogen, lo besan… y entre toda esta algarabía, llega la luz del día… ¿Qué? Todos se asustan, parece que no es el día, sino una estrella, "la más brillante que nunca se vio en el cielo", -dicen los pastores, y se acerca tanto, que parece que va a caer encima de nosotros…
Alguien más se aproxima, son tres hombres montados sobre camellos; sus ropas brillan tanto como la estrella, parecen muy ricos, seguro que son muy importantes, quizás reyes…
Descienden de sus monturas ayudados por sus sirvientes y se arrodillan ante el recien nacido. Esto es increíble, ¿Quién será este niño que hasta los reyes lo adoran? Le dejan también regalos, pero no sé lo que contienen esas cajas que brillan tanto a la luz de las hogueras y que tan suavemente han depositado a su lado…
Poco a poco la gente se va marchando, y llega el silencio; la estrella se aleja y vuelve la oscuridad… Me estoy quedando dormida; ha sido una noche tan intensa…

Por la mañana, al despertar, el pesebre está vacío, no hay nadie en el establo, sólo el “Gordo” que aún duerme. ¿Habrá sido todo un sueño? Al volverme para mirar alrededor en busca de alguno de los supuestos visitantes de la pasada noche, algo se desliza desde mi lomo… Es la vieja manta con que arroparon al niño, seguro que antes de marcharse me la echaron por encima para que me diera calor…
¿Quién sería esta buena gente?
Llega mi amo, no encuentra su tazón… Está de mal humor, refunfuña…
Dice que esta noche ha nacido el Mesías y él no se ha enterado.

domingo, 19 de diciembre de 2010

!Feliz Navidad¡

A todos vosotros, a los que fuertes lazos invisibles, me han unido a través de este mundo virtual, os deseo que la estrella que guió a los Magos hasta el portal, os acompañe en vuestro camino por la vida y haga realidad todos vuestros deseos.
¡¡¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!!!


------>>>Click en la imagen
. A pantalla completa, sube el volumen, toca la luna y, disfruta de la sorpresa...

Montse





viernes, 17 de diciembre de 2010

Alcanzame una estrella

¿Os lo leo?
;)



-Alcánzame una estrella.
-¿Cuál de ellas?
-Aquella de allí,
La que más brilla.
Quiero que duerma
A mi lado en la noche y,
Que alumbre mis sueños,
Hasta que el sol vuelva a salir.

-Alcánzame la luna.
-¿Para qué?
-Para hacerle una cuna.
-Pero es que la luna es muy tuna,
Y no se dejará coger.
Subido en mi escalera
La meteré en la red,
Y si llora, en el cielo,
la volveré a poner.

-¿Y la estrella?
-También.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Blowin´ in the wind


Me llegó en formato de Power Point. Lo retoqué y...
No soy de vídeos, ya lo sabéis.
Sólo os pido que dediqueis vuestro tiempo (No llega a tres minutos) cuando creo que algo merece la pena...

Tan actual como entonces.

Ojalá en estos días se avance hacia la ansiada paz.

Blowin’ in the Wind
(La Respuesta está en el Viento)
video


Una de las canciones más emblemáticas de los 60’s, obra del poeta del rock Robert Zimmerman, (Bob Dylan).

Himno de la lucha que la juventud americana y el mundo entero libró, y finalmente ganó, para terminar la Guerra de Vietnam.
A los 21 años, Bob Dylan compone la canción “Blowin’ in the Wind”.
La letra plantea una serie de cuestiones filosóficas sobre la paz, la guerra, la compasión, la libertad…
Gracias al enfoque de esperanza con que trata estos temas, trascendentales y atemporales, la canción conserva toda su vigencia más de 40 años después...

Precioso para estas fechas.

Regalaros unos minutos de música y bellísimas imágenes.



Si a alguien le interesa el Power Point, que me lo podeis pedir y os lo envío por correo. Tiene mayor calidad.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Existe, y yo lo he visto.


LUGAR: subiendo en las escaleras mecánicas del centro comercial.
AMBIENTE: luces de colores y demás adornos navideños por doquier… Villancicos que se dejan oír, puesto que este año están en ingles, imagino que en honor a nuestros visitantes… Yo pillo algo, pero creo que gran parte del personal, simplemente los ignora… Y, de repente, una figura se cruza por la escalera de bajada, me quedo hipnotizada mirando, acierto a avisar a mi marido, que va a mi lado…
- Mira, es Papá Noel.
He recurrido a él en busca de ayuda, un hombre vestido de calle, tan normal de cuello para abajo, es la viva estampa del famoso personaje y, espero que mi marido me diga: -
- Qué cosas tienes, ¡Anda ya ¡
Pero en lugar de eso, me da la razón con un simple:
-¡Además que sí!
Ahora mismo, horas después su imagen sigue grabada en mi retina. Pelo blanco, barba blanca, larga y abundante, y complexión casi perfecta para ser Papá Noël.
Hoy volví a ser niña de nuevo, Papá Noël EXISTE, y yo lo he visto.
¿Estará preparado?, ¿Será todo un montaje? ¿Una cámara oculta?
Os juro que poniéndole el traje…

miércoles, 8 de diciembre de 2010

El muñeco de nieve



Pronto sería Navidad y la escuela por fin, había cerrado por vacaciones.
Todo el pueblo estaba salpicado de luces de colores y demás adornos navideños.
La nieve había caído durante varios días y ahora que había parado, un grupo de niños se congregó en la plaza del pueblo para hacer, como cada año, un gran muñeco de nieve.
Mientras los felices chiquillos jugaban y cantaban villancicos, el muñeco iba tomando forma.
Cuando terminaron su trabajo ya la noche asomaba en el horizonte y la nieve volvía a caer. Con pesar, por tener que dejar sus juegos, los niños se despidieron para volver a sus casas no sin antes echarle un último vistazo a su obra, un precioso muñeco de nieve al que sólo le faltaba hablar.
Tenía dos bombones de negro chocolate por ojos, pequeños botones formando su boca, dos ramitas como brazos y una zanahoria por nariz. Cubrieron su cabeza con un viejo sombrero de paja para que no se mojara y, uno de los chiquillos, quitándose su bufanda, se la ató al cuello para que no pasara frío durante la noche.
Pero… Sí, tenía frío, mucho, mucho frío. Tanto, que tiritaba y asustaba a los pajarillos que golosos, se acercaban a picotear el chocolate de sus ojos.
Así, helado por dentro y por fuera, vio acercarse a una anciana, torpemente, paso a paso; envuelta en harapos y con la cabeza mojada a causa de los pequeños copos que se adherían a su ya de por sí blanca cabellera.
Sintiéndose apiadado de ella, y sin pensar en sus propios escalofríos, nuestro amigo de nieve, hizo que su sombrero cayera al lado de la anciana que al verlo, lo colocó sobre sus greñudos cabellos y, como por arte de magia, este acto de generosidad, le regaló una especie sensación de calor interno a nuestro amigo. Entonces, con un estornudo ficticio, hizo que la zanahoria que simulaba su nariz cayera también. La anciana, de nuevo se apresuró a cogerla y a mordisquearla ávidamente, con sus escasos dientes.
El calor que desprendía su interior, aumentaba por momentos aunque la nevada tenía ahora mucha más fuerza…
Con disimulados movimientos el hombrecito de nieve soltó el nudo de la bufanda que comenzó a desprenderse. La mujer se apresuró a sujetarla, y antes de que cayera al suelo la colocó alrededor de su cuello. Por fin, cerrando los ojos, nuestro muñeco ahora ya sin frío, desprendió los bombones que aunque congelados, debían estar realmente buenos.
Ya no podía ver lo que sucedía, no tenía ojos, pero se notaba caliente por dentro y por fuera, y ni la nieve, ni el frio le molestaban como antes.

A la mañana siguiente los niños volvieron a ver su obra. Al principio se sintieron decepcionados al notar que faltaban varios de sus adornos, pero éstos fueron sustituidos rápidamente por unos nuevos, y, en el momento en el que le iban a colocar una nueva bufanda al muñeco blanco, notaron el calor que desprendía el cuerpo helado de su amiguito de nieve.
-¡Mirad! Tiene una luz dentro, es roja, parece un corazón…
Y sí, a cambio de sus presentes a la anciana, la naturaleza le había regalado al generoso hombrecito helado, un cálido corazón.


sábado, 4 de diciembre de 2010

Desvaríos


Sube la pendiente que baja hasta el cielo,
Baja la escalera que lo eleva a sus pies.
Roza el vacío con manos de seda,
Agarra la nada con brazos de papel…

Hilarante llanto de alegría y pena.
Triste algarabía de risa y dolor.
Suicidio de vida, todo entre la nada.
Hielo que me quema, como quema el sol.

Mente que convierte lo llano en montaña.
Anhelos que encadenan hasta a la libertad.
Delfín que vuela, alcanzando el alto cielo
Paloma que nada bajo el fondo del mar...



La vida, ahora tan "sí" , y luego tan "no".



De nuevo…
¿¿Desváríos??
No tanto, os lo aseguro
.


miércoles, 1 de diciembre de 2010

Cocinando


Amigos, he asistido a un cursillo de cocina navideña, muy, muy especial.

Cuando me decían que podría decorar el árbol de Navidad con las galletas que íbamos a aprender a hacer, esbocé una sonrisa la mar de incrédula.
Ahora me planteo el hacerlo.

Hemos disfrutado preparando y probando los platos, un montón de cosas ricas y además fáciles.
Gracias a María Elena, que ha tenido la paciencia de aguantar nuestras a veces “tontas” preguntas, el alboroto en “la sala”, y sobre todo, por mostrarnos sus “secretos” de cocina.
Tiene dos pequeños PERO LINDOS rinconcitos en los que disfrutarán vuestros ojos, pero lo mejor de todo es que la boca se os hará agua.
Imprescindible darse una vuelta por allí y aprender algo de su arte.
y

Un abrazo desde aquí, amiga.