Foto tomada de la redY soñó con lo prohibido…
Sólo la desarmonía causada en su mente, por el hecho de hacer lo que no debía, le impulsaban a intentar frenar en algún modo esos pensamientos que volaban ahora libres, sin tapujos ni ataduras, dentro del sueño…
Y no quiso despertar…
Decidió rendirse a sus fantasías, aquellas que en su vida real no osaban a asomar y, llegar al final de aquellos delirios que tanto placer le proporcionaban, aún reconociéndolos en su parte consciente como irreales; meros frutos de sus sueños…
Decidió rendirse a sus fantasías, aquellas que en su vida real no osaban a asomar y, llegar al final de aquellos delirios que tanto placer le proporcionaban, aún reconociéndolos en su parte consciente como irreales; meros frutos de sus sueños…
Pero despertó…
Un sobresalto le quitó de un solo golpe sus anhelos ya a medio cumplir. Toda su aurea de felicidad se evaporó dejándolo sumido en un sabor agridulce. Dulce por lo vivido en esos remotos entresijos de su mente; agrio por su final, tan brusco como inesperado…
Y lloró…

