Diluida en la espera
de un mañana que quizás no llegue.
Engañando al tiempo.
Llora…
Mimética entre las sombras,
en busca de una candela
que de algo de luz a la espera…
Reza…
Cierra sus brazos
intentando atrapar el momento.
¡Qué no escape la ilusión!
¡No!
Describiendo círculos
alrededor de la meta
se acerca más en cada vuelta.
Está sola…
Le ruega al cielo
que premie su esperanza.
Mañana será tarde.
Ahora…
Sólo era un niño...
Cuando te escribí estas palabras, él aun vivía.
Hoy ya no está.
Alguien dijo que el dolor más grande es el que se siente al perder un hijo... Y debe ser cierto.
Amiga, sólo puedo darte mi abrazo.























