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domingo, 8 de mayo de 2016

Martina, una bruja con glamur


¿Puede un sueño hacerse realidad? ¿Puede la realidad resultar siendo un sueño?

Un día, como tantos otros, me encontraba haciendo garabatos en un trozo de papel. Mis trazos suelen terminar transformados en muñecas en las que predomina toda la dulzura que soy capaz de transmitirles con cuatro rallas sin orden ni concierto.

Aquel día la muñequita que acababa de esbozar tenía pelo rizado, una flor en la mano, y se llamaba Martina. No preguntéis por qué elegí ese nombre. Simplemente ella tenía cara de Martina y estaba llamada a jugar un papel importante en algo. ¿En qué? Aun no lo sabía. No había historia para una niña pelirroja (algo más se iba conociendo,  Martina era pelirroja) en mente… Por lo pronto ese papel pasó a mi scanner y de allí al PC. Abrí un programa de retoque y comencé, con la imprecisión que da el ratón,  a jugar con Martina.




En algún lugar de mi ordenador tengo guardadas varias historias para  niños,  y una de ellas pedía a gritos salir a la luz. Se trataba de una brujita inconformista y (¿casualidad?) con aspecto dulce, pelo rizado y pelirroja.
Entonces el dibujo de la niña perdió su flor y ganó un sombrero,  una capa de bruja y una brocha… ¿Para qué?
La historia  olvidada ahora tenía su personaje y mi muñequita tenía su historia.
 Ha pasado el tiempo. Ha habido muchos vaivenes. He caído y me he levantado.  El miedo y la incertidumbre como compañeros de viaje me llenaron de dudas y temores. Pero hoy, con orgullo y alegría, os comunico que Martina  ya está entre nosotros.

 


Montse

viernes, 6 de noviembre de 2009

Cuentame un cuento

(Montaje en Photoshop)
El niño -¿Me cuentas un cuento?
La mamá -¿Sobre qué?
El niño -Sobre la luna, por ejemplo.
La mamá -Sí, te lo cuento:

"Era noche de viento y las nubes se dejaban balancear envueltas en un placentero juego.
Se divertían moviéndose de un lado al otro al compás de sus ráfagas y, le daban la mano para no perderlo…
Ahora deprisa, luego despacio; ahora adelante, luego hacía atrás.
Mientras, la luna que observaba con envidia, con el cosquilleo que le causaban las nubecillas al pasar rozando su carita redonda, comenzó a estornudar.
Los “achísses y achusses” salían una y otra vez de su supuesta nariz.
Llegó a estornudar con tanta fuerza que, las ráfagas de aire expulsadas, eran comparables a las del mismísimo viento y fue entonces cuando se dio cuenta de que ella también zarandeaba las nubes cuando estornudaba y, de que había aprendido a soplar.
Así comenzó a jugar con ellas, le lanzó algunas de aquellas nubecillas al viento que, se las devolvía feliz desde el otro extremo del cielo y, así una y otra vez jugaron sin parar, hasta que la luna ya cansada, se retiró a descansar".


Cuando levanté la vista aquella noche, y miré hacia el cielo, me encontré con una luna riendo a carcajadas entre esponjosas nubecitas, que iban y venían de lado a lado del oscuro cielo…

Y sólo yo sabía lo que allí en lo alto, estaba pasando, me lo había contado mamá…

jueves, 2 de abril de 2009

De nuevo... ¡Disney!


Hoy mi buena amiga Angie, que sabe lo que me gusta, me ha mandado un Email, con unas fotos que no puedo dejar de compartir con vosotros.

Y … vuelvo al mundo mágico de Disney.

Esta vez recordamos a Bambi el cervatillo y a su fiel amigo el conejito Tambor.
Cerramos los ojos por unos momentos , y los vemos saltando juntos en el bosque, durmiendo acurrucados el uno junto al otro, aseando su pelaje los dos a la par y, en definitiva, compartiendo cada minuto de su vida…

Ahora imaginad que por un momento el hada buena que convirtió a Pinocho, el muñeco de madera, en un niño de verdad, se acercara a vosotros y os preguntara si os gustaría que estos personajes tan entrañables cobraran vida ante vuestro ojos…
¿Cuál sería vuestra respuesta?

¡¿SI!?
¿Y si el hada nos concediera nuestro deseo?
... ... ...



Las fotos las firma Tanja Askani.
Espero que no le moleste que las comparta...

¡Son tan bellas!
Si alguien las quiere fuera del Slide, se las puedo enviar por correo :)


domingo, 28 de diciembre de 2008

Lo que realmente sucedió aquella noche...


Con algo parecido gané un concurso de cuentos de Navidad cuando estaba en el colegio.

Estos días he vuelto por allí y me vino a la memoria este retacillo de mi infancia...

Y así nos lo contó:
-Alguien se acerca, se escuchan voces ¿Quién puede ser con este frío? Es muy tarde, ya debe haber pasado la medianoche…
Ha entrado en el establo un hombre, tirando de una mula sobre la que viaja una mujer que parece estar enferma.
-¡Uff!, ¡qué guapa es!
Están decidiendo si quedarse aquí a pasar la noche. Por mí no hay problema, pero el buey se podría molestar.
El hombre ayuda a la mujer a descender de la mula y a tumbarse encima de las pajas, parece que ella sufre mucho…
- No sé qué está pasando, no puedo ver bien, pero… ¿Qué es eso? Ahora se oye el llanto de un bebé… ¡Ha nacido un niño entre las pajas! Ella lo mira y le sonríe y los dos se abrazan, lo arropan con una vieja manta y lo tienden en el pesebre lleno de pajas en donde come el “Gordo”, como le dice mi amo al buey. Por cierto, a mí me llama “Chica”, soy una cabrita blanca muy pequeña, pero claro, al lado del “Gordo”, cualquiera es pequeño…
-Voy a tomar entre mis dientes el tazón del amo y se lo acercaré, por si quieren un poco de mi leche. Seré pequeña, pero mi leche es estupenda, o al menos eso dicen los pastores…
El hombre me sonríe, me acaricia, me ordeña con ternura , y le tiende a su mujer el tazón con la leche tibia diciendo: - mira María lo que nos ha regalado esta cabrita tan linda…
Pronto ella cae rendida por el sueño al lado del bebé, que también duerme y José, que es como le llamó María, se acurruca a su lado y descansa también… y lo más curioso, el “Gordo”, lejos de ofenderse por esta intromisión, y por haber sido privado de su pesebre, se acurruca entre ellos para darles calor; "Parda" la mula que también vive en el establo, hace lo mismo pero al otro lado… ¡Hace tanto frío!
De repente más voces se dejan oír; ahora escucho cantos de alegría, algo así como que ha nacido el Salvador, el Redentor… No sé qué pasa esta noche, pero me lo estoy pasando muy, muy bien…
Pronto aparece un grupo de pastores. Traen regalos para el niño, al que llaman Jesús, y para sus padres: mantas, miel, frutas, y leche

-Pero qué tontería, estando yo aquí la leche no le faltará al bebé…
Se arrodillan ante él, lo cogen, lo besan… y entre toda esta algarabía, de repente, llega la luz del día… ¿Qué? Todos se asustan, parece que no es el día, sino una estrella, "la más brillante que nunca se vio en el cielo", -dicen los pastores, y se acerca tanto, que parece que va a caer encima de nosotros…
Alguien más se aproxima, son tres hombres montados sobre camellos; sus ropas brillan tanto como la estrella, parecen muy ricos, seguro que son muy importantes, quizás reyes…
Descienden de sus monturas ayudados por sus sirvientes y se arrodillan ante el niño. Esto es increíble, ¿Quién será este niño que hasta los reyes lo adoran? Le dejan también regalos, pero no sé lo que contienen esas cajas que brillan tanto a la luz de las hogueras y que suavemente depositan a su lado…
Poco a poco la gente se va marchando, y llega el silencio; la estrella se aleja y vuelve la oscuridad… Me estoy quedando dormida; ha sido una noche tan intensa…
Por la mañana, al despertar, el pesebre está vacío, no hay nadie en el establo, sólo el “Gordo” que aún duerme. ¿Habrá sido todo un sueño? Al volverme para mirar alrededor en busca de alguno de los supuestos visitantes de la pasada noche, algo se desliza desde mi lomo… es la vieja manta con que arroparon al niño, seguro que antes de marcharse me la echaron por encima para que me diera calor…
¿Quién sería esta buena gente?
Llega mi amo, no encuentra su tazón… está de mal humor, refunfuña…
Dice que esta noche ha nacido el Mesías y él no se enteró.




martes, 4 de marzo de 2008

La Bobina Mágica

Hablabamos ayer del "Carpe Diem", de la necesidad de tener en cuenta cada simple segundo que pasa por delante nuestro, para ser aprovechado al máximo; vivir el ahora y nunca dejar las cosas que puedan ser hechas hoy, para el incierto mañana …
Me gustaría aclarar una cosa sobre estas palabras del latin, su traducción exacta no es “vive el momento a tope” sino “aprovecha el momento a tope”…



Y entonces Miriam me hizo un comentario al que respondí con una promesa, contarle un cuento de los que NO me gustaron nunca, de los que yo catalogaría de crueles ¿recordáis la entrada sobre el cuento del “Soldadito de Plomo”? Pues os dejo ahora otro ejemplo de relatos infantiles NO aptos para niños, que aunque esconda ciertas enseñanzas, también puede causar traumas en las inmaduras mentes infantiles…




La bobina mágica



Erase un principito que no quería estudiar.



Cierta noche, después de haber recibido una buena regañina por su pereza, suspiró tristemente, diciendo:- ¡Ay! ¿Cuándo seré mayor para hacer lo que me apetezca?



Y he aquí que, a la mañana siguiente, descubrió sobre su cama una bobina de hilo de oro de la que salió una débil voz:- Trátame con cuidado, príncipe.



Este hilo representa la sucesión de tus días. Conforme vayan pasando, el hilo se irá soltando. No ignoro que deseas crecer pronto... Pues bien, te concedo el don de desenrollar el hilo a tu antojo, pero todo aquello que hayas desenrollado no podrás enrollarlo de nuevo, pues los días pasados no vuelven.



El príncipe, para cerciorarse, tiro con ímpetu del hilo y se encontró convertido en un apuesto príncipe. Tiró un poco más y se vio llevando la corona de su padre. ¡Era rey! Con un nuevo tironcito, preguntó: - Dime bobina: ¿cómo serán mi esposa y mis hijos?En el mismo instante, una bellísima joven, y cuatro niños rubios surgieron a su lado.



Sin pararse a pensar, su curiosidad se iba apoderando de él y siguió soltando más hilo para saber como serían sus hijos de mayores.



De pronto se miró al espejo y vio la imagen de un anciano decrépito, de escasos cabellos nevados.



Se asusto de sí mismo y del poco hilo que quedaba en la bobina. ¡Los instantes de su vida estaban contados!



Desesperadamente, intentó enrollar el hilo en el carrete, pero sin lograrlo. Entonces la débil vocecilla que ya conocía, habló así: - Has desperdiciado tontamente tu existencia. Ahora ya sabes que los días perdidos no pueden recuperarse.



Has sido un perezoso al pretender pasar por la vida sin molestarte en hacer el trabajo de todos los días. Sufre, pues tu castigo.

El rey, tras un grito de pánico, cayó muerto: había consumido la existencia sin hacer nada de provecho.

domingo, 24 de febrero de 2008

Otra versión de un cuento 1





















Cuentame un cuento...


¿A quién cuando era un niño no le gustaban los cuentos? ¿Quién no los recuerda como algo maravilloso que nos acompañó durante toda nuestra vida? Y… ¿Quién ahora, ya adulto no ha narrado una de estas historias a un atento chiquillo, deseoso de un final feliz como acaban todos los cuentos?... ¿Todos?... ¡NOOOO!

Entre mis retazos de niña, guardo dos historias, supuestamente “cuentos infantiles” que me hicieron llorar de pena. Hasta hoy, no las había querido releer porque recuerdo perfectamente cómo me sentí cuando me enfrenté a ellas por primera vez.Hoy, precisamente en este momento, he decidido darle un final feliz a una de ellas, ¿la otra?… En un próximo retazo.

¿Quién no ha escuchado o leído alguna vez la historia del Soldadito de Plomo?


Es este uno de los relatos más conocidos del genial Hans Christian Andersen, aunque bajo mi modesto punto de vista no uno de los mejores.



...Ese pobre soldadito, que no pudo ser terminado totalmente, como el resto de su escuadrón, porque se agotó el plomo con el que estaban siendo fabricados, y quedó cojo. Nuestro desgraciado héroe no tenía una pierna, y esto ya de por sí es triste, pero su historia lo es aún más.



Perdidamente enamorado de una muñequita vestida de bailarina podía pasarse horas embelesado con su sonrisa. Una noche, distraido contemplandola, una fuerte viento lo empujo y lo precipitó por una ventana.



Ya en la calle
unos niños lo embarcaron en un barquito de papel y lo soltaron en el agua que corría con fuerza a causa de la incesante lluvia. Fue, de este modo, arrastrado por la corriente hasta llegar a un pantano. Allí sirvió de alimento a un glotón pez que pronto capturaría un pescador y posteriormente sería vendido en un mercado.



La compradora trabajaba para una casa que, por romper un poco la racha de mala suerte, resultó ser el mismo sitio en el que empezó la historia; pero cuando parecía que las desgracias habían acabado y nuestro héroe volvía feliz a su casa, al lado de su enamorada y bella bailarina… su dueño se dio cuenta de que era un inútil soldado sin pierna, con olor a pescado y sin piedad, lo arrojó al fuego …



Esto no es bajo mi punto de vista una historia de niños ni para niños. Es un relato macabro y desagradable de los pies a la cabeza…



Vamos a intentar arreglarlo un poquillo.



Supongamos que el amor entre nuestros amigos es un amor precioso, procuran ocupar siempre el uno un sitio al lado del otro en la estantería de los juguetes, y a su manera se hablan con palabras mudas pero entre ellos puros sonidos de amor…

Un día en que el soldado se hallaba demasiado cerca de la ventana, una fuerte racha de viento lo precipitó a la calle. Allí unos niños lo encontraron y lo embarcaron en un bonito barquito de papel hecho con periódicos viejos. Nuestro héroe se enfrentó en su travesía a toda clase de peligros de los que, a pesar de carecer de una pierna siempre salía airoso.




Luchó con la corriente que lo arrastraba salvajemente por las calles, venció a feas ratas y a un fiero gato que quiso hacer de él su juguete. Logró a duras penas llegar sobre un barco de papel, demasiado mojado, a aguas más tranquilas y allí se hundió rápidamente. No había tocado aún el fondo, cuando un voraz pescado se lo tragó. Y poco después, cuando empezaba a faltarle el aire, sintió como el pez era izado y… se hizo la luz. Pronto se dio cuenta de lo ocurrido: estaba otra vez en su casa.



En el mismo momento en que apareció en el interior del pez, su dueño, lleno de alegría, se precipitó a recogerlo, lo lavó con cariño, lo secó con cuidado y lo abrazó… entre susurros, el soldado oyó toda la historia; había sido encontrado dentro del estómago de un pescado que habían comprado en el mercado.



Cuando estuvo limpio y seco fue llevado de nuevo, a la habitación de los juguetes , y allí, su enamorada bailarina lo miró con esa mirada que sólo un amor profundo es capaz de esgrimir y su inmovilidad de juguete no le permitió acercarse a darle un beso y un abrazo, pero hay quien dijo que le vieron llorar de alegría…






… y este cuento se acabó.



¿No os gusta más así? A mí particularmente ¡SI!