Odio el tabaco
Esto no sé si es un principio, una manía, una fobia o simplemente que es algo que no soporto. Me molesta incluso el olor que desprenden las personas que fuman. Odio el olor que toman las ropas, el pelo e incluso la piel cuando estás en un lugar en el que se permite fumar, pero sobre todo creo que es una injusticia que yo, aún no queriendo, tenga que “fumar” porque “algunos”, no tengan un ápice de educación. No podéis imaginar con qué alegría celebré la nueva normativa que prohíbe fumar en sitios públicos. Y aun me parece poco. Siendo como es, malo para la salud, hartamente demostrado, habría que prohibir tanto la venta como el consumo.
Siempre he pensado que los fumadores deberían llevar consigo OBLIGATORIAMENTE una especie de escafandra portátil y que cuando quisieran fumar, metieran dentro su cabeza para aprovechar hasta la última brizna de SU HUMO, sin contaminar el entorno ni obligar a fumar a la gente que les rodea.
¡Imagínad como me sentí cuando leí por internet que en Japón ya existen! Os aseguro que mi invento es muy anterior. Jaja, lo malo es que no lo patenté a tiempo.
… En fin, por ser tan intolerante Dios me castigó y tanto mi marido como mi hijo FUMAN.
