
Quise atrapar el tiempo, pero cada vez que lo intentaba, se desvanecía ante mis ojos.
Una y otra vez cerraba mis brazos para entre ellos, tratar de sujetarlo, pero acababa abrazándome a mí misma, como si de “amor propio” se tratara…
Algo en mi interior me gritaba que el tiempo no se atrapa. Se reparte entre lo que nos rodea, y quienes nos rodean. ...
Siempre hay tiempo, la dificultad está precisamente, en acertar en su reparto…












