
(Poesía reeditada)
Piña bajo el palio, sudor, fuerza y lágrimas,




ueven en las entrañas de la Tierra y las losas que los ocultan dejan al descubierto parte del mismo para que algún pobre mortal deje de ser, al menos, pobre; el rocío cura ciento y una enfermedades y además hace más hermoso y joven a quien se embadurne con él todo el cuerpo, como también será más joven y hermoso todo aquel que a las 12 en punto se lave la cara con el agua del río… o en nuestro caso, del mar.


El Costalero
Costalero sudando tu sangre, tirado en el suelo,
Debajo del paso, y encima…Tu carga.
Pequeño descanso, parada certera,
Duro camino de Saeta y… llanto.
Pides a gritos un trago de agua, alguien se acerca y,
Te pasan la vida, te mojas la cara.
A la par deseas cargar con tu cruz,
Lo antes posible, y seguir el camino… hasta el alba.
Cuerpo dolorido y alma apenada,
Sensaciones de penas y alegrías mezcladas,
Piña bajo el palio, sudor, fuerza y lágrimas,
Todos hoy sois uno y …¿mañana?
Tambores de nuevo, música de marcha,
Todo preparado, otra vez la calma,
Velas encendidas, voces acalladas...
¡Vamos!, ¡Valientes!, ¡Alzadla!
Costalero sudando tu sangre, carga ya tu carga,
¡De vuelta a carrera!, ¡a dar la cara!
La imagen arriba y, bajo las andas,
Ya de nuevo… ¡ todos bailan
!
Siempre me impresionó esta poesía. Solía cantarla de niña y adolescente, acompañada de la guitarra, en algunos actos religiosos con el coro del colegio, pero ¿Por qué no admitirlo? También la canté alguna vez sola y para mí. Me toca muy profundamente, y me llega muy dentro… Es un retazo más de mi vida que hoy comparto con vosotros. Espero que os guste.