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martes, 3 de febrero de 2009

María López Calo, la pasión por la lengua y la literatura

Sábado, 31 de enero 2009 (Europa Press)

Multitud de llamadas y mensajes de pésame y condolencia se han recibido durante toda la semana en el centenario colegio talaverano femenino de la Compañía de María tras la muerte de María López Calo, religiosa que inculcó a miles de alumnas su "pasión" por lengua y literatura.


Entre las que me encuentro yo, que recuerdo sus clases, siempre amenas, sus paseos por el aula, con su chaqueta sobre los hombros tanto en invierno como en verano, pues era muy friolera... Su Ave María al comienzo de la clase, ya que esta era su otra "gran pasión", la Virgen,a la que siempre tenía presente...
Aún puedo escucharla leyendo párrafos de alguna obra, cambiando su tono de voz, y viviendo en sí misma, los personajes de los que nos hablaba; pero sobre todo, hoy he de agradecerle como, sin yo darme cuenta, me empapé de sus enseñanzas y aprendí a amar lo que ella tanto amó....

Fue una de esas personas que sin pretenderlo, se conviertió en guía en mi vida...

Creo que en gran medida, mi pasión por la lectura y mi forma de escribir, estén de algún modo relacionados con ella y sus enseñanzas...


Nacida en 1924 en un pequeño municipio coruñés, López Calo era hija de maestros que le habían infundido desde la niñez el interés por la enseñanza, y ya adulta perteneció a la comunidad religiosa del colegio de la Compañía de María durante cincuenta años.

Sus compañeras religiosas y, varias antiguas alumnas de la fallecida han explicado el "interesante" legado educativo que ha dejado esta mujer de aspecto frágil que fue "muy pasional" en sus clases y motivó desde el aula que numerosas alumnas encauzaran sus estudios hacia lengua y literatura. (Me siento parte de este grupo)

María López Calo cursó Bachillerato en Santiago de Compostela y ya religiosa estudió Filosofía y Letras, en la rama de Románicas, en la Universidad Complutense de Madrid en un momento en que el número de universitarias era minoritario.

En la Universidad fue alumna de los eminentes catedráticos Dámaso Alonso y Rafael Lapesa y de ellos aprendió "la rigurosidad y la belleza" en la enseñanza de la lengua y en particular la métrica, que era su gran empeño.

Durante tres décadas miles de mujeres de Talavera de la Reina, de toda la provincia de Toledo y de otras provincias limítrofes han recibido las clases de Lengua y Literatura que impartía esta religiosa amante del barroco español y que, según compañeras y alumnas, era "una gran intérprete" que acompañaba la voz, el tono y los gestos a la lectura de una obra.

"Vivía intensamente la literatura, sobre todo a los clásicos, y disfrutaba mucho con la métrica. Era una mujer muy entrañable", matiza una antigua alumna que la recuerda, como todas las demás, con una rebeca sobre los hombros porque era muy sensible al frío.

María López Calo fue enterrada este pasado lunes en el cementerio de la Compañía de María, tras un funeral que ofició uno de sus hermanos, el jesuita José López Calo, musicólogo y catedrático emérito de Música de la Universidad de Santiago de Compostela.

-"Madre Calo ( como la llamabamos en aquella época), ahora tus alumnos son ángeles que seguro abren sus bocas y ojos, atónitos al escuchar tus lecturas, del mismo modo que hacíamos nosotras ayer..."

Dejo aquí este pequeño homenaje como muestra de mi cariño hacia ella...




Fuentes:http://www.eldigitalcastillalamancha.es/articulos.asp?idarticulo=48242 y
http://www.dclm.es/news/133/ARTICLE/20909/2009-01-31.html

lunes, 12 de enero de 2009

Retazo de Eduardo



Serán los años y, que una ya va para "adulta", pero últimamente me ha dado por tratar de ponerme en contacto con gente de mi pasado, aquellos que dejaron huella en mi vida o en mi pensamiento, que una vez me tendieron su mano y yo la tomé, aquellos a los que nunca olvidé.



A pesar de la distancia o la falta de contacto, y tú fuiste uno de ellos.
Nunca dejé entrever nada,
soy totalmente mimética, y me escondo para pasar desapercibida, pero tuve por ti una admiración tremenda fuera de toda duda.
Todo lo hacías bien, cantabas, escribías, eras muy culto y educado...
Y, en fin, todo lo que a una chiquilla de mi edad, 17, 18… y perspectivas, le puede impresionar.
Tú confiabas en mí. Yo lo hacía en ti.
Fuiste testigo y amigo en mis primeros escarceos con el amor, con aquel escribano de comedia, en tu obra “Fantasía para una Condesa”… Y, no lo olvido…
Sin que tú lo notaras, te chupé la sangre como los vampiros, y aprendí un montón de ti.
No sólo la canción de "Cuando mi barco navega... “ y mis primeros nombres para los acordes de guitarra (que yo desconocía totalmente) sino, y más importante, las ganas de seguir aprendiendo…
Tú sembraste una semilla que con el tiempo floreció.
Yo quería imitarte y, en silencio, lo hice.
Me convencí a mí misma de que tenía que terminar lo que había empezado, y lo conseguí.
Aprendí a tocar la guitarra, y comencé a escribir cuidando la gramática y las formas, como tú apuntabas…
Y, en parte te lo debo a ti.
Hoy se hace realidad este modesto homenaje, que tanto tiempo lleva queriendo SER, pero que nunca pasó de PLAN.
Un beso, Eduardo y, me alegro de que al cabo de tantos años volvamos a estar en contacto.

miércoles, 15 de octubre de 2008

¡¡Cardíacos abstenerse!!

Tengo vértigo, y no esperaba ver lo que he visto.
Os contaré que me he sentido verdaderamente asustada, nerviosa … el corazón no sólo se me ha puesto en un puño , sino en la boca.

En algún momento he tenido incluso que parar para asimilar y controlar mis palpitaciones…
Me ha llegado en forma de Power Point, y lo iba a pasar a video, pero ya existía, con lo que sólo he tenido que robarlo y colgarlo para compartirlo.
Comprendo que con lo que me gustan las fotografías antiguas, los “blanco y negro” y los “tonos sepias”… era fácil contentarme.
Me ha impresionado más el otro formato, no sé si por ser la primera vez que lo veía o porque las diapositivas de un Power Point son más grandes y claras.
Si alguien está interesado se lo mando en un correo.
Creo que lo disfrutareis…




sábado, 19 de abril de 2008

Raíces

Ayer volví a hablar con una amiga…

Hacía tanto que no sabíamos la una de la otra…

Pero era como si lo hubiéramos hecho cada día, como si no hubiéramos perdido el contacto en todo este tiempo…

Y han pasado 9 años desde que las circunstancias nos separaron…

Comprendí que las raíces que echamos la una en la otra eran profundas, fuertes…



Y surgió este nuevo retazo nostálgico que aquí os dejo ahora.




Dice la biología:


De las raíces interesa el tamaño y la abundancia. Lo más importante es la distribución relativa del número de raíces que hay en cada horizonte y hasta dónde llegan, es decir, la profundidad de enraizamiento…

Pude echar raíces allá donde fui, las eché de hecho, allá donde viví, en cada sitio dejé amigos y me traje recuerdos; en cada lugar tuve mi vida y fui feliz… Y, pude echar raíces en cada persona que conocí, quizás lo hice… pero en este caso no es sólo cosa de uno, es cuestión de compenetración entre dos seres humanos que se complementen, y que a la vez exista un algo invisible que los atraiga y un hilo oculto que los una en persona y en mente.

¿Calidad?, ¿Cantidad? Por supuesto en todo esto la calidad y la cantidad importan… Hay raíces profundas porque crecieron en suelo fácil, o que por el contrario lucharon fieramente por abrirse camino en terreno difícil; son fuertes las que crecieron en suelo fértil, unas y otras se agarraron a la tierra que les rodeaba, y se extendieron tanto como les permitió la naturaleza…

¿Y la cantidad? Dependió del trato, de lo hondo del contacto y del corazón de cada uno. A corazón grande, grande en su número las raíces que de él partieron, pero ¿qué pasa cuando las raíces intentan avanzar en la roca? Dura, inhóspita, baldía, pues aún así, no muchas, y no muy profundas, pero yo, pude echar raíces.

A todos los que llevan alguna raíz mía dentro de su corazón y a los dueños de las muchas raíces que pueblan el mío, hoy os recuerdo.