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jueves, 22 de mayo de 2014

La Isla de las Mujeres


Atrás quedan dolores físicos y sufrimiento moral; noches de terror, lágrimas, impotencia y sobre todo desgana ante la vida.
 Cuando le hablaron del centro no lo dudó. Una experiencia piloto que le aislaría del mundo por un tiempo. Pero ¿qué tenía ella que perder? Iba a olvidar golpes e insultos, y por muy mal que le fuera, nunca sería lo mismo. La última paliza fue la gota que colmó el vaso. Dolorida por fuera, pero incluso más aun por dentro se dirigió a la asistente que le propuso el ingreso en la residencia. – Cambiarán tu aspecto, aprenderás un oficio y conocerás a muchas mujeres en tu misma situación.- Fueron sus palabras.
 Hoy ya ha pasado un año. Ella es una mujer nueva, renovada por dentro y por fuera. 
 Hoy no sabe como agradecerle a aquel lugar todo lo que ha supuesto para su vida. 
 Hoy llega el momento de decirle adiós a la Residencia Santa Marta, o mejor dicho, a “La Isla de las Mujeres”, como se conoce el lugar entre ellas.

 "Naufragas en la vida, pero aprendes a vivir de nuevo…"

Esta noche te cuento.
Tema obligado, "La Isla de las Mujeres" en máximo de 200 palabras.

martes, 8 de abril de 2014

CUMPLEAÑOS



A todo el que pase por aquí hoy, 9 DE ABRIL, le invito a un café y un trozo de tarta. 

¡¡ES MI CUMPLEAÑOS!!
Un abrazo




***

UNA PUJA AFINADA





Como abogado especialista en subastas de arte tengo toda clase de anécdotas que contar. Quizás la más llamativa fue aquella en la que con recelo accedí a licitar en nombre de un cliente que pretendía invertir una gran cantidad de dinero fruto de un golpe de suerte en la lotería. No es mi especialidad, pero la cuantía de la minuta resultó un buen aliciente. Pujé por la pieza que más me gustó y la gané. Se trataba de una reproducción de la Victoria alada de Samatrocia, una mujer sin cabeza, con túnica vaporosa cubriéndole el cuerpo y un pie fracturado a la altura del talón, reflejo exacto del original.  Pese a carecer de antigüedad, la figura merecía la pena, de eso no cabía duda, pero  mi cliente no quedó satisfecho porque, según me comentó molesto, estaba defectuosa.

( Microrrelatos de abogados del mes de Marzo) 


******



martes, 11 de febrero de 2014

La escalera de la vida



Cuando era un niño esa vieja escalera de piedra le daba pavor. El recorrer sus peldaños tan desiguales, cubiertos de hierbas  y llenos de huecos por el paso del tiempo,  se convertía en  toda una aventura;  y no podía dejar de sonreír recordando la seguridad que sentía al subir o bajar  de la mano de papá.

-Cuidado hijo, dame la mano, que te puedes caer…

 Ensimismado en estos pensamientos no se dio cuenta de que el bastón con el que se ayudaba hoy su padre para andar, se había introducido en una de las oquedades del siguiente escalón lo que le supuso una pérdida de equilibrio para el anciano y un pequeño susto para padre e hijo.

-Cuidado papá, agarra mi mano que te puedes caer...

miércoles, 8 de enero de 2014

Un parque de Londres





Al principio todo era caos. No había colores ni matices; ni nubes, flores o árboles. Aun no existían las estaciones, ni el cielo cambiaba, porque  el sol y la luna no se habían repartido sus horas de trabajo. Pero un buen día,  un ser superior pasó por nuestro planeta, y viendo el desorden, y comprendiendo que allí se necesitaba mano dura, extendió su dedo índice  recogió las aguas en mares y lagos y ordenó al sol que saliera y calentara la tierra, y llegado el momento le pidió que se escondiese y encendió  la luna y las estrellas creando así el día y la noche.  Repartió el calor y el frío por  zonas y ordenó que el tiempo fuera cambiante, dando lugar a las estaciones. Se entretuvo entonces en plantar vegetales según el lugar y el clima. Pintó con colores las flores y dio también algunos brochazos en los árboles,   y cuando todo estuvo organizado, creó a los animales y los repartió por este nuevo mundo. Entonces, y sólo entonces,  le llegó el turno al hombre, al que creó pensando que ayudaría a mantener la armonía pero…

¿Hemos defraudado al creador? 


Si algo me sorprendió en Londres fue su limpieza. Todo está pulcro y cuidado. Deberíamos seguir el ejemplo. Al menos aquí  en donde vivo, da asco lo sucio que está todo. 




sábado, 28 de diciembre de 2013

Cuento de Navidad






El día había sido duro. El trabajo de la casa, las prisas con las compras navideñas, los regalos y adornos de Navidad, imponen  un ritmo frenético que al final pasa factura. Había comido apresuradamente y mientras esperaba que llegase la hora de poner la mesa para la cena de Nochebuena me senté a descansar en un sillón echándome por encima mi vieja manta de lana blanca.

Bajo el sopor del merecido rato de relax,  fijé la vista en las estáticas figuras del Belén. ¿Estáticas? Como por arte de magia el Belén había cobrado vida. Observé como los pastores corrían de un lado a otro gritando que El Niño ya había nacido. Cada uno tomaba de su choza presentes para llevar a esa familia que acababa de tener un bebé en un establo. Alguien dijo en voz alta que el recien nacido  tenía frío y pedían algo para arroparle, pero  en sus manos  solo había alimentos como  leche, huevos o miel, incluso leña para hacer un fuego. Nadie tenía una manta…  Entonces me di cuenta de que yo estaba arropada con mi viejo cobertor de lana, y desprendiéndome de él, me acerqué al portal y se lo tendí a María que me sonrió agradecida. Tapó con cuidado a su hijo y volvió su rostro hacia José, que también me sonrió.

En aquel momento desperté. Estaba en mi sillón y sentía frío. Pero… ¿Y mi manta? Estaba segura de que me había arropado con ella. Entonces, dirigiendo mi mirada hacia el Belén vi como cada pastor permanecía  en su sitio y que todo era tranquilidad en el portal. María y José contemplaban embelesados al bebé y El Niño,  acostado en el pesebre, dormía calentito bajo mi vieja manta de lana…

jueves, 7 de noviembre de 2013

Pura filantropía


Este relato participa en el certamen "Esta noche te cuento" en el que todos los meses se propone un tema para dar vida a un cuento de no más de 200 palabras. Este mes se trata de inventar una nueva palabra.
http://estanochetecuento.blogspot.com.es/2013/11/oct22-pura-filantropia-de-montserrat.html

Era veterinario y se dedicaba a dirigir un criadero de burros. Sí, aunque no lo parezca existe, al menos este os aseguro que funcionaba bien. Ahora que los asnos están llegando al punto de la extinción, hay quien en un acto mezcla de generosidad, amor a los animales y filantropía, dedicaba su vida a la cría de estos bonitos animales a los que hasta la literatura les ha brindado alguna página. No había negocio en lo que hacía. Pocos borricos se vendían, pero él, arre que arre y “erre” que “erre” seguía con su tarea. Tanto tiempo y dinero le costaba la empresa, que me contó que había empezado a aburrecer su trabajo. Y aquí estoy yo escrutando diccionarios intentando averiguar si mi amigo está empezando a cansarse de su proyecto, o por el contrario está tan integrado en él, que comienza a aburrecerse de alguna otra manera. 

domingo, 9 de junio de 2013

Moraleja


Cuando la Rutina llamó a la puerta, todos nos hicimos los locos, pero la Bondad, como siempre generosa, la invitó a pasar.
Al poco tiempo la Alegría quedó relegada a un oscuro rincón. Los Sueños se desvanecieron hasta quedar convertidos en un hilo de nada; el Amor, que antes reinaba, perdió su categoría e importancia. Y los demás sentimientos que habitaban la casa cargados de tintes felices, fueron tornándose tristes memorias del ayer. La Rutina  en poco tiempo, acabó siendo dueña y señora de aquel destrozado hogar.
...

Moraleja: aprende la lección y no le abras la puerta de tu casa  a la Rutina, que convierte en ruina todo lo que toca.

viernes, 5 de abril de 2013

Otro corazón herido...



Hacía frío en el exterior, y una fina capa de escarcha se había formado sobre los cristales.



Dibujó un corazón con su dedo índice sobre el vaho que cubría, cual tul de seda, el cristal de la ventana. Lo había imaginado perenne, imperecedero, pero a los pocos segundos comenzaron a resbalar por la fría superficie,  tristes gotas que dejaban a su paso un fino hilillo mojado, que hería de muerte al bonito corazón.



Después siguió un nuevo intento, con el mismo resultado, y otro más, que incluso se deshizo  aún más rápido.



Me pregunto cuánto puede durar un corazón,  dibujado sobre la escarcha del cristal…

martes, 29 de enero de 2013

El discípulo embriagado



Llevo ya tres semanas sin mi ordenador. Algunos ya sabéis que lo llevé a formatear y de la carpeta  "mis documentos", en la que guardo todas mis cosas, y que siempre  respetan, esta vez se copió sólo la mitad. Ahora están intentando recuperar todo lo que he perdido, cosas realmente importantes para mí. Mientras, me voy arreglando con mi viejo portátil que se salta de línea cuando escribo y se bloquea cuando le parece. Hoy, mirando el contenido de sus olvidadas carpetas he encontrado este cuento de Paulo Coelho que me ha parecido genial. Creo que os gustará y por eso lo comparto aquí:



El discípulo embriagado

Un maestro zen tenía centenas de discípulos. Todos rezaban cuando había que hacerlo, excepto uno, que se pasaba el día borracho.
El maestro fue envejeciendo. Algunos de los discípulos más virtuosos comenzaron a discutir quién sería el nuevo líder del grupo, quién acogería los importantes secretos de la Tradición.
En la víspera de su muerte, sin embargo, el maestro llamó al discípulo borracho y le transmitió a él los secretos ocultos.
Un auténtico sentimiento de rebelión se apoderó de todos los demás.
-¡Qué vergüenza! – gritaban por las calles -. Todo este tiempo nos sacrificamos por un maestro equivocado, que no sabe valorar nuestras cualidades.
Escuchando la algarabía que había fuera, el maestro agonizante comentó:
-Yo necesitaba transmitir estos secretos a un hombre que conociese bien. Todos mis alumnos eran muy virtuosos, y sólo mostraban sus cualidades. Eso es peligroso, pues la virtud en muchas ocasiones sirve para esconder la vanidad, el orgullo, o la intolerancia.
Por eso elegí al único discípulo que conocía realmente bien, puesto que podía ver su debilidad: la bebida. 

Paulo Coelho

lunes, 19 de marzo de 2012

El ramo

Se agachó y cortó una nueva margarita silvestre. Su mano izquierda sostenía ya todo un ramo. Con la ilusión de sus pocos años, y el ansia por regalarle flores  a  mamá,  iba correteando de un lado a otro, feliz de lo que estaba haciendo. Las había mezclado.  En  aquel terreno crecían tanto margaritas  blancas como amarillas y todas ellas eran bienvenidas con tal del engrosar la cantidad. Papá le había prometido que irían al cementerio después de comer. La niña  sabía que mamá, aunque estuviera en el cielo, las recibiría con una gran sonrisa…

jueves, 23 de febrero de 2012

Una historia inconclusa

Es peligroso y lo sé, pero me encantaría parar el coche, preguntarle cómo es su vida en ese lugar y poder de este modo completar su historia.

Vive en una caseta antiguamente dedicada a guardar contadores eléctricos. Al menos tiene un techo bajo el que cobijarse.
Ahora, desde que lo descubrí, desvío mi coche para pasar por allí. Tengo curiosidad por saber si es feliz, y quiero creer que lo es. Cada dato recopilado es una nueva pista para construir su historia.
¿Tendrá electricidad? ¿Dispondrá de agua? ¿Pasará frío?
Cerca hay un colegio, y no demasiado alejada una urbanización con casas adosadas.
Me pregunto qué come rodeado como está de invernaderos y campo. Deduzco que recoge productos agrícolas que caen de los cajones o que buenamente los recibe de los dueños de los invernaderos, puesto que ellos tienen que saber que este hombre existe.
Cuando la puerta de la caseta está abierta, cosa que sucede a menudo, puedo vislumbrar un colchón, un sillón y un par de barreños. Un día incluso le vi fregando platos. El resto queda escondido en la penumbra del interior. Un misterio pendiente de ser desvelado, quizás en otra ocasión.
Hoy le he visto al sol, arrancando hierbas por los alrededores.




martes, 14 de febrero de 2012

El tandem


Habíamos formado un tándem maravilloso.
Cuando ella murió, él, que la quería con locura, volcó todo su cariño en mí.
Pocas veces una mascota y su dueño, llegaron a tanta compenetración. Si paseábamos por el parque, lo hacíamos juntos; cuando me apetecía ver la tele, se tumbaba en silencio a mi lado; a la hora de ir a dormir nos retirábamos los dos a la vez e incluso a menudo compartíamos la comida, bueno, él me ofrecía de la suya y a mí me encantaba, pero la mía no parecía gustarle mucho y nunca lo aceptó…

lunes, 6 de febrero de 2012

Creer

Cada mañana se acercaba con paso decidido al parque más cercano, arrancaba con cuidado de no ser vista una margarita y sujetándola suavemente entre sus manos, volvía presurosa al cobijo de su hogar. Allí, deshojaba con evidente nerviosismo la flor con un balbuceante: “Me quiere, no me quiere…” Y del resultado de aquella repetitiva acción, dependía el gesto de su rostro para el resto del día…

A veces necesitamos el apoyo de un estímulo externo para lograr creer.

lunes, 30 de enero de 2012

Lección de humanidad

Una mañana bastante agitada, a las 8:30, un hombre mayor de unos 80 años, llegó al hospital para que le retiraran los puntos de un corte que tenía en su pulgar. El señor dijo que estaba apurado y que tenía una cita a las 9:00 am. El doctor le pidió que tomara asiento, sabiendo que quizás pasaría más de una hora antes de que llegara su turno. Lo vio mirando su reloj con tanta insistencia que apenado decidió examinar su herida haciéndole un hueco entre los demás pacientes. Mientras lo curaba le pregunto si tenía una cita con otro especialista esa mañana, ya que lo veía muy nervioso. Él le dijo que no, pero que necesitaba ir al geriátrico para desayunar con su esposa. Interesado el doctor le pregunto sobre la salud de su mujer, a lo que le respondió que padecía de Alzheimer. El médico le pregunto si se enfadaría si llegaba un poco tarde y élcontestó que hacía tiempo que ella no sabía quién era, que desde hacía más de cinco años ya no podía reconocerlo. El doctor sorprendido entonces le pregunto: ¿Y usted sigue yendo cada mañana, aun cuando ella no sabe quién es usted?' El sonrió y le dijo:"Ella no sabe quién soy, pero yo aún se quien es ella y la amo." Al doctor se le erizó la piel, y tuvo que contener las lágrimas mientras él hombre mayor  le daba las gracias y se marchaba…

Me llegó por Email y me pareció una historia tan humana,  que he decidido compartirla.

viernes, 27 de enero de 2012

El naranjo

Aquel hombre tenía un pequeño huerto soleado y bien cuidado, del que se sentía muy orgulloso. Pero en aquel bien cultivado trocillo de tierra faltaba la sombra de un árbol, y él lo sabía.
Después de mucho divagar, optó por adquirir un naranjo, que le daría sombra, su flor de azahar perfumaría el ambiente y además le proporcionaría buenas naranjas para comer.
Plantó el árbol en el mejor lugar y lo cuidó con esmero durante días, semanas y meses…
Se sentía tan orgulloso pensando en el perfume y la belleza de sus flores y cómo no, imaginando el rico sabor de sus frutos…
Cuando el arbolillo dio sus primeras naranjas, después de haberle regalado al florecer muchos días de intenso perfume y esplendida belleza, se dispuso a saborearlas pero, ¡cuál no sería su desilusión al comprobar que la fruta era amarga! Su bonito naranjo nunca daría naranjas comestibles…
Dominado por la rabia y la impotencia, decidió arrancarlo de raíz y sembrar un nuevo árbol en aquel hueco, pero algo en su interior le aconsejaba que frenara sus impulsos ya que siempre habría una parte buena a pesar de su desdicha, en ese naranjo, al que tanto cariño  y mimos había dedicado.
Entonces, convencido por su conciencia, el hombre guardó para sí la ilusión y los momentos mágicos y felices de los que había disfrutado. Recordó con qué cariño plantó el arbolillo, la belleza de sus flores, su perfume… y decidió dejarlo como estaba, aprovechando lo bueno y, simplemente, desdeñando lo malo de aquella situación.

Cuándo un amigo, una situación o cualquier experiencia en la vida, se torna “amarga” después de haber sido “dulce”… ¿Es preferible arrancarla de raíz o simplemente desdeñar la amargura y quedarse con la dulzura que un día nos regaló?


lunes, 16 de enero de 2012

El Arlequín


Yacía dentro de un cajón de madera. Una simple marioneta inerte casi siempre, pero con tanta vida cuando alguien la movía…
Tenía forma de  bello arlequín. Ni triste ni alegre. Inexpresivo mientras dormía allá en su viejo cajón, pero adaptando su humor a la espera de una mano que tirara de sus cuerdas…
Y hoy la luz  le cegaba los ahora abiertos ojos traspasando el negro antifaz, e iluminaba los colores que lo vestían. Era aquel uno de esos momentos en los que se sentía feliz.
Ya escuchaba la música, comenzaba el baile. Abandonaba su letargo. De nuevo, alguien le haría volver a vivir…

A veces todos somos esa marioneta que yace inerte a la espera de que una mano nos devuelva a la vida…



domingo, 8 de enero de 2012

El viejo espejo


Cuando aquella antigua librería cerró, los libros fueron retirados de sus estantes y malvendidos en un puesto de un mercado callejero. Con ellos también desaparecieron los escasos muebles y las muchas estanterías que se repartían el espacio. Todo cambió: los colores de las paredes, las luces, el acabado exterior, y hasta los cristales transparentes de antaño fueron sustituidos por unas vidrieras más acordes con la nueva función del local, una cafetería. Sólo un viejo espejo enmarcado en la más noble de las maderas fue preservado de la criba que había sufrido lo que antaño le rodeara. El nuevo dueño pensó que aquel bello objeto podría quedar bien dentro del nuevo ambiente y lo guardó para volver a colocarlo en la pared cuando terminaran las reformas.

Tres meses después la cafetería estaba completa; mobiliario y maquinaria listos para usarse y hasta la gran barra de mármol brillaba al fondo de la sala dispuesta a cumplir su labor. Fue entonces cuando recordaron el gran espejo y decidieron colgarlo en una de las aun vacías paredes, pero al sacarlo de la vieja manta que lo envolvía, todos los que lo rodeaban notaron algo extraño. El brillante cristal, lejos de devolver la imagen de sus rostros, mostraba en su reflejo libros y más libros pulcramente colocados en sus estantes.

¿Magia, o simplemente recuerdos de un objeto aparentemente inerte?

martes, 3 de enero de 2012

Lobos


Se escuchan sus aullidos allá en la distancia. Puedo sentirlos. Aunque aún  invisibles acechan  desde la oscuridad, en la lejanía… Mis compañeras también presienten el peligro y por eso el rebaño se inquieta.
Ya ha anochecido.
No tardarán en llegar.
En un grupo  tan grande, es lógico que algunas noches una de nosotras, indefensas ovejas, caiga bajo sus fauces. Son lobos y como tal actúan. Ellos no tienen culpa, nosotras tampoco, y el pobre pastor bastante hace…
Pero esta noche es distinto. Su amenaza me oprime más que de costumbre. Es como sí…
¡Arghhhhhhhh!
Esta noche me tocó a mí.

¿Creéis en los lobos que acechan en la oscuridad?



viernes, 9 de diciembre de 2011

Triste melodía



Entre el repiqueteo de las gotas de lluvia y los inseguros pasos de los escasos viandantes, el triste lamento de un violín se deja oír.
Llueve y la calle está casi vacía. El suelo mojado se ha convertido en un espejo que refleja la nada. No hay niños jugando en la acera, ni  vendedores ambulantes  que muestren hoy sus mercancías. Solo esas agónicas notas que no le llegan a nadie… ¿Nadie? Yo, parapetada bajo un frondoso árbol que aún no se desprendió de su ropaje de verano, escucho y observo como nadie más detiene su paso... Los tristes acordes llegan a mis oídos pidiendo atención. Cruzo hacia el lugar de donde procede la melancólica sonata y agachándome deposito unas monedas en el vacío plato que acompaña al músico.
Ahora la melodía me resulta más alegre.
¿Habrá cambiado  la partitura? O, ¿simplemente será esa sonrisa que parece que siento en mi interior?
Me pregunto si en cuestión de actos de bondad se alegra más el que recibe o el que da...