viernes 27 de enero de 2012

El naranjo

Aquel hombre tenía un pequeño huerto soleado y bien cuidado, del que se sentía muy orgulloso. Pero en aquel bien cultivado trocillo de tierra faltaba la sombra de un árbol, y él lo sabía.
Después de mucho divagar, optó por adquirir un naranjo, que le daría sombra, su flor de azahar perfumaría el ambiente y además le proporcionaría buenas naranjas para comer.
Plantó el árbol en el mejor lugar y lo cuidó con esmero durante días, semanas y meses…
Se sentía tan orgulloso pensando en el perfume y la belleza de sus flores y cómo no, imaginando el rico sabor de sus frutos…
Cuando el arbolillo dio sus primeras naranjas, después de haberle regalado al florecer muchos días de intenso perfume y esplendida belleza, se dispuso a saborearlas pero, ¡cuál no sería su desilusión al comprobar que la fruta era amarga! Su bonito naranjo nunca daría naranjas comestibles…
Dominado por la rabia y la impotencia, decidió arrancarlo de raíz y sembrar un nuevo árbol en aquel hueco, pero algo en su interior le aconsejaba que frenara sus impulsos ya que siempre habría una parte buena a pesar de su desdicha, en ese naranjo, al que tanto cariño  y mimos había dedicado.
Entonces, convencido por su conciencia, el hombre guardó para sí la ilusión y los momentos mágicos y felices de los que había disfrutado. Recordó con qué cariño plantó el arbolillo, la belleza de sus flores, su perfume… y decidió dejarlo como estaba, aprovechando lo bueno y, simplemente, desdeñando lo malo de aquella situación.

Cuándo un amigo, una situación o cualquier experiencia en la vida, se torna “amarga” después de haber sido “dulce”… ¿Es preferible arrancarla de raíz o simplemente desdeñar la amargura y quedarse con la dulzura que un día nos regaló?


48 comentarios:

TORO SALVAJE 27 de enero de 2012 14:17  

La respuesta es obvia.
Pero poca gente la sigue.

Besos.

VivianS 27 de enero de 2012 14:32  

Es mejor cortar el árbol que juntar frutos amargos Mon; así de fácil.
Lo que no va, no va. Zassss.
Besos

Shedir 27 de enero de 2012 14:38  

Pues depende... Pero yo prefiero la segunda opción como en tu relato.

En este caso al hombrecillo más le hubiera valido informarse bien. Si no te informas sobre la cosa o la persona en cuestión, pueden darse estos finales y es que uno no consiga lo que quiere.

Pero desde luego de cortar de raiz nada. Hay que dar oportunidades porque puede ser que uno mismo se cree unas falsas espectativas que son totalmente irreales.

Uys que cacao tengo!!

Besos

JuanRa Diablo 27 de enero de 2012 15:14  

Me has hecho recordar una frase de García Márquez que dice:

"No llores porque terminó ,sonríe porque sucedió"

Lo que ocurre es que si el periodo dulce no va a volver, tal vez se tornen amargos hasta los recuerdos.

El secreto está, como siempre, en la actitud.

Anónimo 27 de enero de 2012 16:26  

bueno......en ocasiones es mejor arrancarla de raíz....eso no quita para que nos quedemos siempre que podamos con las cosas buenas y "dulces" que nos da la vida para así poder sobrevivir lo más felices posible...
angie

Saudades8 27 de enero de 2012 17:07  

Son tantas las cosas o personas que no nos gustan que no por ello tenemos que destruirlas, ese árbol le ha regalado su perfume, su sombra y esos bonitos frutos y su amargor tiene solución.

Demasiados momentos amargos tiene la vida y no está en nuestras manos matarlos.

Un beso,

Tracy 27 de enero de 2012 17:46  

Siempre debemos quedarnos con lo bueno de las cosas.

Alberto 27 de enero de 2012 17:51  

Toda una fábula cargada de ese dulzor que no dio el naranjo a su plantador.
Quedémonos con lo bueno, con que aunque no pueda veros, sí sé que me apreciáis.
Besos cariñosos.
Feliz fin de semana.

Amig@mi@ 27 de enero de 2012 18:02  

Toro,
no creas, no está tan clara la cosa. Hay opiniones para todos los gustos.
Abrazos.
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Vivian,
Qué drástica!! Y lo peor es que sé que lo dices de corazón.
(((Sigo echando de menos alguno de nuestros ratillos)))
Besos

Amig@mi@ 27 de enero de 2012 18:04  

Shedir,
Tienes razón con lo de la información. Yo ahora sé que injertando el arbolillo las naranjas se convierten en dulces, pero al hombrecillo no sé como contárselo.
Un abrazo
---------
Juanra,
Tú lo has dicho, el secreto está en la actitud. Me encanta esa frase de García Márquez
Gracias
Un abrazo

Amig@mi@ 27 de enero de 2012 18:24  

angie,
una cosa así como guardar para cuando nos haga falta ¿NO?
Jaja, si pudieramos hacerlo...
Pero me temo que no.
Un besote
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Yo pienso como tú amigo Saudades. Quedarse con lo bueno y desdeñar lo malo. Pero a veces es imposible de conseguir.
Abrazos

Amig@mi@ 27 de enero de 2012 18:27  

Tracy
Si fuera tan fácil el hacerlo como el decirlo...
Pero ¡Cuesta tanto!
Abrazos
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Alberto,
Gracias por tus palabras Alberto. Por supuesto que se te aprecia y... la imaginación también es muy importante y seguro que de eso vas sobrado.
Un abrazo

Ligia 27 de enero de 2012 18:48  

Es difícil la decisión. Vivir de recuerdos o dar vida a algo nuevo. Abrazos

Amig@mi@ 27 de enero de 2012 18:55  

Tremendamente difícil, pero todo depende de las circunstancias.
Abrazos

Salamandrágora 27 de enero de 2012 21:18  

Con las naranjas amargas se puede hacer Cointreau o mermelada exquisita. Si los buenos recuerdos y las flores de azahar te hacen feliz, pues quédate con el naranjo que, además, te dá buena sombra. Pero si el amargor de las naranjas te hace infeliz y te sientes decepcionado, o lo consideras un insuficiente resultado a todos tus desvelos y cariños, pues arráncalo.
Aunque yo primero probaría con lo del injerto.

Amig@mi@ 27 de enero de 2012 21:31  

Salamandrágora.
Precioso comentario amiga. Como tu bien explicas todo, todo tiene solución. No sabía esas dos aplicaciones de las naranjas amargas.
La verdad es que es un tema que depende de cada uno...
Un abrazo

Francisco Josè Lazo Melhado 27 de enero de 2012 21:48  

Magnìfica ilustraciòn, ahora en torno al contexto de tu pregunta,
En lo personal no me parece viable el mantener una tendencia absolutista en las ideas o con las personas, es decir considero mejor las posiciones flexibles.

Conceder el beneficio de la duda por ejemplo, la presunciòn de inocencia...o a lo mejor considerar la posibilidad de que la persona cambie ante nuestras actitudes honestas y cordiales.

"Mucha gente no es mala porque quiere, sino porque no sabe como ser bueno"
Es solo mi franca opiniòn!

/Saludos y un fuerte
abrazo Montserrat!!

Alfonso 27 de enero de 2012 21:53  

Se me ha ido el comentario al garete. Decía que por qué no lo injertaba. Así le saldrían frutos buenos. En nuestras vidas, podemos hacer lo mismo, injertarnos cosas ajenas que nos sirvieran para bien.
Por cierto, hoy han volado las naranjas en Jerez en la calle del ayuntamiento por otro motivo, injertadas con pelotas de goma. Qué pena.

bixen 28 de enero de 2012 08:19  

El Naranjo amargo fue conocido (por aquellos nos) antes que el dulce y no fue una trasmutación. El pomelo fue inventado y la toronja... quién sabe.
¿Qué arbolito adquirió el colega?¿Sabía realmente qué plantar?

Amig@mi@ 28 de enero de 2012 11:14  

Francisco, cada caso es diferente y cada persona lo vive de una manera distinta. Es muy difícil juzgar a todos de igual forma cuando no hay dos casos iguales.
¿Presunción de inocencia? ¿dudas?... Sí, pero siempre con cuidado.
Un abrazo

Amig@mi@ 28 de enero de 2012 11:16  

Alfonso,
Pues de eso me he enterado, que injertando el árbol se convierten las naranjas amargas en ricas y dulces frutas.
Qué fuerte lo que cuentas de los naranjos de Jerez. Sé que en Sevilla están recogiendo los frutos amargos para hacer mermeladas para ayudar un poco a bajar la tasa de paro.
Me parece una idea genial.
Un abrazo

Amig@mi@ 28 de enero de 2012 11:18  

Bixen,
¿Y el mandarino? Me encantan las mandarinas. La verdad es que cualquier árbol cítrico, bien cuidado es precioso y la mar de agradecido.
Un abrazo

La sonrisa de Hiperión 28 de enero de 2012 11:43  

Yo soy de los que piensa, que hasta de las cosas amargas hay que aprender a seguir caminando.

Saludos y buen fin de semana.

Amig@mi@ 28 de enero de 2012 12:56  

Antonio,
Ya somos dos, aunque las circunstaancias pesan mucho.
Un abrazo y buen "finde" a tí también.

Alfonso 28 de enero de 2012 13:00  

ES que Montse, yo en la intimidad soy viticultor y enólogo jaja, es lo que estudié pero nunca ejercí. Aprendí entre otras cosas a injertar. De hecho, el vino de Jerez existe porque se injertan las vides antes, si no , sería imposible.
Por cierto, estás invitada a una copita de Jerez cuando vengas por aquí :)

Amig@mi@ 28 de enero de 2012 13:03  

Qué curioso, Alfonso. Bonitos e interesantes estudios. Gracias por tu ofrecimiento. Por supuesto si algún día voy por allí...Acepto encantada.
Un abrazo

Francisco Josè Lazo Melhado 28 de enero de 2012 17:32  

Yo estoy muy inclinado a actuar siempre de buena fè Montse, pero realmente como tu dices se pueden presentar muchos matices, en donde siempre es necesario ser cauteloso,

y a veces es necesario guardar la distancia, es decir cortar de raiz, y seguir adelante sin mirar atràs.

/Saludos!!

Amig@mi@ 28 de enero de 2012 19:17  

Francisco, para algo nos sirve el dicho de: todo el mundo es bueno mientras no se demuestre lo contrario.
Pero no lo dudes, a veces hay excepciones.
Un saludo de nuevo.

Anónimo 28 de enero de 2012 21:29  

Si que es difícil Montse. Yo me incclinaría por hacer lo que hizo ese hombre, guardar lo bueno y desechar lo malo, pero es tan difícil de hacer...
Abrazos
Teresa

Amig@mi@ 28 de enero de 2012 21:33  

Muy, muy difícil, Teresa, y nunca se sabe como se va a reaccionar en una u otra ocasión.
Abrazos para tí también

Oréadas 28 de enero de 2012 22:26  

Montse, la decepción que te puede producir un amigo es grande, pero creo que siempre ha de ganarle el puesto a esa decepción los buenos momentos que se ha compartido con él.
:-) Besitos

GaMyr 29 de enero de 2012 09:26  

No todo puede ser perfecto, hay que ver lo bueno de cada cosa y pocos saben hacerlo.
Besos

Daniel Paredes 29 de enero de 2012 10:14  

¡Qué buen relato, Montse! Y qué interesante el interrogante propuesto al final.
Yo considero que hasta los buenos árboles suelen dar algún que otro fruto amargo de vez en cuando. Arrancarlo o no, dependerá de nuestra tolerancia, de cuán amargo haya sido el fruto y de cuánto amemos al árbol.
Un cariño grande, un placer enorme haber conocido este sitio; volveré pronto. Agrego un link en mi blog para que otros puedan disfrutarlo.

amelche 29 de enero de 2012 10:45  

¡Uff, qué dilema nos planteas hoy! Y, ¿no podría, además de dejar plantado el primer naranjo, plantar otro que diera naranjas más dulces?

bixen 29 de enero de 2012 11:09  

Vuelvo por lo interesante de tu pregunta. La respuesta la sabemos todos, pero actuamos distinto.
Las naranjas dulces de antaño eran verde-amarillo y las amargas, naranjas. La clementina es un híbrido (escogidos) entre la mandarina (muy ácida y dulce) y la naranja amarga.
P.D.: Se buscó la mejor aparencia y se encontró también el mejor sabor. Ley cruel de vida.

Amig@mi@ 29 de enero de 2012 11:37  

Oréadas, te confesaría, ahora que no nos lee nadie que he pasado por ello y aunque he intentado desdeñar lo bueno y lo malo, no he podido.
Soy así de tonta.
Besos
-------
Gamyr,
estoy totalmente de acuerdo, pero te aseguro que llevarlo a la práctica es muy, pero que muy difícil.
Besos

Amig@mi@ 29 de enero de 2012 11:38  

Daniel, gracias por tus palabras. Yo agregué un link a tu blog ayer. Me pareció realmente interesante lo que encontré allí.
Gracias de nuevo
Abrazos

Amig@mi@ 29 de enero de 2012 11:42  

Amelche,
pues creo que sería una solución, pero la verdad es que por aquí me han dado otras la mar de efectivas, como el injerto con un naranjo dulce. Como hemos evolucionado.
Besos
----------
Bixen,
es curiosísimo todo lo que me cuentas. Nunca hubiera pensado que los cítricos hubieran sufrido tantas mezclas. Me encantan, y los encuentro tan distintos unos de otros...
Gracias por compartir tus conocimientos.
Besos

Mercedes Ridocci 29 de enero de 2012 14:36  

¡Que quieres que te diga! La mejor opción: LA SEGUNDA.
Un beso grande.
Mercedes.

MariluzGH 29 de enero de 2012 19:08  

Me alegro que dejara el naranjo plantado... ¡¡y lo buena que está la sopa campera con naranja amarga!!... pero hay situaciones que requieren soluciones drásticas; es lo que tiene vivir ;)

un abrazo

Amig@mi@ 29 de enero de 2012 19:29  

Mercedes, somos mayoría los que dejaríamos el naranjo aprovechando lo que nos regala, pero como se ha dicho por ahí, aplicarlo a la vida es muy difícil.
Besos
.........
Mariluz,
Como tú bien dices la vida es así de difícil. No sabía eso de la sopa campera. Debe estar buena.
Besos

rlfox 29 de enero de 2012 21:32  

¿Qué puede decir aquel que en su vida rompió con todo aquello que no le fuera de su parecer?
Que se equivocaba y acertaba visto lo visto.
"Nada puede ordenarse al alma que esta no acepte en terminos de amistad y amor." TJWTronken
“Solo la fantasía del hombre permite la perfección, por el contrario, la realidad deviene en vaivenes y solo nos queda saltar a la comba” TJWTronken

Amig@mi@ 29 de enero de 2012 21:45  

Rlfox,
Dale las gracias de mi parte a tu amigo Tronken por sus dos aportaciones, a cual más bella.
Un abrazo, amigo.

Sarco Lange 29 de enero de 2012 23:10  

Es que los naranjos no tienen disernimiento, en cambio el ser humano traiciona a propósito.

Abrz.

Amig@mi@ 30 de enero de 2012 09:27  

Sarco, en eso llevas la razón. No podemos tomárselo en cuenta al pobre naranjo.
Abrazos

Francisco Josè Lazo Melhado 30 de enero de 2012 18:13  

Esto veo que ha dado para largo, asì es que me reengancho; y querìa agregar :

Es muy prudente y tan necesario perdonar a los que nos hacen daño, sobretodo por nosotros mismos, para no albergar raìces de amargura, para desatarnos y sacar ese toxico que si proliferna en nuestro ser interior nos hace mucho daño.

No digo que haya que volver con la persona, pero si sentir paz en nuestro corazòn por nuestros actos y actitudes, que no permitan que el no aprecio de otra persona nos perjudique.

De esa forma nos desatamos, para que asì nuestro corazòn pueda seguir volando libre.

/Cariños de nuevo!!

ana 1 de febrero de 2012 14:57  

Es muy difícil decidir en los momentos de la decepción, de la desilución, de la ausencia de lo esperado... y sí, quizá lo mejor es el tiempo. Dejar que el tiempo lo repose todo.

Un abrazo.

Amig@mi@ 1 de febrero de 2012 18:47  

Ana,
Quizás esté ahí la respuesta, en el tiempo. Todo se ve con ojos más serenos cuando pasa un poco el tiempo...
Besos

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