viernes 9 de diciembre de 2011

Triste melodía



Entre el repiqueteo de las gotas de lluvia y los inseguros pasos de los escasos viandantes, el triste lamento de un violín se deja oír.
Llueve y la calle está casi vacía. El suelo mojado se ha convertido en un espejo que refleja la nada. No hay niños jugando en la acera, ni  vendedores ambulantes  que muestren hoy sus mercancías. Solo esas agónicas notas que no le llegan a nadie… ¿Nadie? Yo, parapetada bajo un frondoso árbol que aún no se desprendió de su ropaje de verano, escucho y observo como nadie más detiene su paso... Los tristes acordes llegan a mis oídos pidiendo atención. Cruzo hacia el lugar de donde procede la melancólica sonata y agachándome deposito unas monedas en el vacío plato que acompaña al músico.
Ahora la melodía me resulta más alegre.
¿Habrá cambiado  la partitura? O, ¿simplemente será esa sonrisa que parece que siento en mi interior?
Me pregunto si en cuestión de actos de bondad se alegra más el que recibe o el que da...

41 comentarios:

Saudades8 9 de diciembre de 2011 15:33  

El violín sonaba más alegre porque estabas tú.

Gracias te da el señor del soportal...

Amig@mi@ 9 de diciembre de 2011 16:20  

A veces Saudades una buena obra alegra al que la recibe pero también al que la realiza.
Un abrazo

Anónimo 9 de diciembre de 2011 16:27  

Yo pienso Montse que los dos reciben. Es una alegría poder compartir, pero también lo es cuando te falta, que te den. ?No?
Bonito texto. Me encantó.
Un abrazo
Teresa

Amig@mi@ 9 de diciembre de 2011 16:38  

No sé Teresa.
Yo casi me inclinaría a pensar que es más la satisfacción del que da.
Un abrazo en un día gris.

CristinaL 9 de diciembre de 2011 16:56  

A veces creo que se alegra más quien lo da :)
un beso, guapa

Amig@mi@ 9 de diciembre de 2011 16:59  

Cristina, coincido contigo.
Otro para tí, "Granaina"
;)

El Desván de la Memoria 9 de diciembre de 2011 17:26  

Yo también pienso que se alegra más quien lo da. Además, el tiempo de preparación es más largo, y se disfruta más. En incluso el intenso momento de quien recibe, también es alegría porque se disfruta igualmente.
Hermoso texto.
Un abrazo,
Ramón alcaraz

Tracy 9 de diciembre de 2011 17:27  

La imagen de una persona haciendo música en un día lluvioso es de lo más romántica y desde luego se presta a todo tipo de sensaciones.

Amig@mi@ 9 de diciembre de 2011 19:39  

Uff, gracias Ramón. Qué lujo tenerte por aquí. Yo estoy convencida de que siempre disfruta más quien da. Pero cada uno puede opinar por sí mismo. A mí me encanta regalar y disfruto haciéndolo.
Un abrazo

Amig@mi@ 9 de diciembre de 2011 19:40  

Tracy,
¿También a tí te conmueve? Eres sensible y considérate afortunada de serlo.
Un abrazo

Alfonso 9 de diciembre de 2011 20:42  

Depende de la voluntad de la persona, pero dando, se goza a veces más que recibiendo.
Por cierto, venía para te rieras con esto, yo es que estoy que me parto, y cuando lo vi, me acordé de ti :)

http://www.gabycastellanos.com/asi-pronunciamos-ingles-los-espanoles/

ana 9 de diciembre de 2011 20:44  

Me has recordado a mi Diminuta, ella me ha enseñado a ser más generosa; siempre quiere dejar monedas a los músicos y a los mimos, esas figuras impasibles que parecen no humanas pero que lo son inmensamente.

Y cuando regresa de dejar sus monedas, veo que su carita sonríe. Ella ha recibido más.

;)

Anónimo 9 de diciembre de 2011 20:51  

Te pongo por aquí el comentario que, por razones de accesibilidad, no puedo dejarte en el blog.
Cuídate.

Monse, yo que tanta ayuda necesito en mi diario caminar, sin duda que me alegro mucho cuando puedo yo, a mi vez, ayudar, hacer sentir que el mundo puede
ser un hogar más cálido.
Besitos de buen fin de semana.
Alberto Gil

Amig@mi@ 9 de diciembre de 2011 20:53  

Alfonso, ahora lo miro, en cuanto al tema de dar o recibir, casi todos estamos de acuerdo.
Un saludo.
.........
Ana, es que los niños aún no tienen malicia. Ojalá esa sonrisa al dar, le dure toda la vida, Ana. Y siéntete orgullosa, que tienes una diminuta que vale un tesoro.
Un abrazo hoy para las dos.

Amig@mi@ 9 de diciembre de 2011 20:54  

Alberto, me he tomado la libertad de traerme el comentario a su sitio. Has probado a dejarlos anónimos y firmados? Hay quien lo hace así por no disponer de una cuenta de blogger.
Gracias por tu visita, amigo.
Un abrazo

gaoalma 9 de diciembre de 2011 21:03  

Es una satisfacción muy grande el poder dar-nos y ayudar, en la medida que sea, a otros que lo necesitan.
ES así.
Gracias Montse
mj

andré de ártabro 9 de diciembre de 2011 21:56  

Hermoso relato y muy tierno , bien escrito.¡Soy feliz cuando recibo! y mucho más cuando ne doy.
Unbeso

andré de ártabro 9 de diciembre de 2011 21:57  

Soy feliz cuando recibo y mucho más cuando me doy.
Otro beso

VivianS 10 de diciembre de 2011 01:36  

Creo que ambos Mon, el que da y el que recibe, aunque es un regocijo poder ayudar (me inclino por el que da)
Me gusta como lo has narrado, ahora vamos a los textos del abuelo ehh, manos a la obra.
Un abrazo

Ricardo Miñana 10 de diciembre de 2011 02:19  

Pienso que sera la alegría.
que tengas un feliz fin de semana.
un abrazo.

bixen 10 de diciembre de 2011 07:12  

Se alegran igual, pero diferente.
http://www.youtube.com/watch?v=JvNQLJ1_HQ0&feature=related
Tú eres el violín de la izquierda, el mendigo el de la derecha y yo el del centro; aportando imaginación, claro!
P.D.: A mí con la música no me da por bailar: quizás por eso...!

Amig@mi@ 10 de diciembre de 2011 11:46  

Gaoalma, André
Es una alegría especial la que se siente por dentro cuando se da, cuando nos damos...
Un abrazo

Amig@mi@ 10 de diciembre de 2011 11:49  

Vivian,
Gracias, tú si que me lees con buenos ojos, de eso no hay duda. Yo soy más de dar. Disfruto tanto...
Los textos del abuelo, quedaron listos este verano. La edición está en marcha. Ahora estamos esperando un prólogo.
Un abrazo grandeeeeeeee
----------
Ricardo,
Seguro que sí.
Abrazos a tí también.

Amig@mi@ 10 de diciembre de 2011 11:55  

Bixen,
mil gracias por tu precioso regalo.
Te envío un enlace para que entiendas hasta qué punto me gustó lo que me enviaste.

http://mosaicoderetazos.blogspot.com/2009/01/canon-en-re-mayor.html

Un abrazo hoy si se puede, un poco más "achuchao"

beadealejandria 10 de diciembre de 2011 12:09  

Dar. Dar. Por supuesto dar. De hecho recibir, a veces, incluso hasta me incomoda (regalos en cumpleaños y situaciones así... Tengo que aprender a recibir...) Dar, siempre, ¡siempre! me llena de gozo. Creo que es puro egoísmo, porque me hace sentir tan bien!!!
Por cierto, he alucinado cuando he visto la foto... No te lo vas a creer (es una forma de hablar, claro), pero tengo a medias un relato inspirado en ella... A las dos nos cautivó, pero nos contó cosas distintas... Qué hermoso.
Me encanta lo que te contó a ti..., porque tus palabras hablan por ti de tu generosidad y tu sensibilidad... :)
Gracias. Y feliz finde, guapa!

La sonrisa de Hiperión 10 de diciembre de 2011 12:28  

Hay melodías que nos recuerdan las cosas que nos faltan...

Saludos y feliz fin de semana.

Amig@mi@ 10 de diciembre de 2011 12:29  

Ay, Bea, qué a mí me pasa lo mismo. Creía que era un bicho raro. Cuando me regalan algo es que me pongo descompuesta de los nervios, y por el contrario cuando doy yo, siento una satisfacción...
Somos muy parecidas, y ya lo de la coincidencia con la foto es la traca, jaja. ¡Qué casualidad!
Un abrazo, amiga.

Amig@mi@ 10 de diciembre de 2011 12:30  

antonio,
nos hemos cruzado.
Sí, a veces se nos escapan algunas furtivas notas...
Un abrazo

Ana M. 10 de diciembre de 2011 12:42  

qué buena reflexión final, yo también me pregunto eso... saludos

moderato_Dos_josef 10 de diciembre de 2011 18:20  

Pues no sé qué decirte. pero la verdad a mí hay personas a las que me encanta darles algo, aunque sé que en realidad se merecen mucho más.

Bsos.

Amig@mi@ 10 de diciembre de 2011 20:53  

Ana, una coincidencia más. Un gusto tenerte por aquí
Un saludo.
.........
José,
siempre hay casos y "casos", pero por lo general todos hemos coincidido en que nos gusta más el dar que el recibir.
Un abrazo

TORO SALVAJE 11 de diciembre de 2011 08:45  

El que da.
Sin duda.

Besos.

Mercedes Ridocci 11 de diciembre de 2011 11:11  

Con tus palabras has creado imágenes con una atmósfera cinematográfica.

Creo que el que da es el que más se alegra porque ha actuado según le dicta su corazón, la coherencia con el "si mismo"

Un beso.
Mercedes.

Amig@mi@ 11 de diciembre de 2011 12:16  

Toro, Mercedes.
Estamos todos más o menos de acuerdo. ¿Por qué será?
Mercedes, ya sabes, de vez en cuando nos vienen a la mente palabras un tanto especiales.
Un abrazo a los dos

MariluzGH 11 de diciembre de 2011 19:32  

Sin duda es más feliz quien da que quien recibe, porque a cambio de lo material que entrega recibe la esencia de una sonrisa.

un abrazo Montse :)

Amig@mi@ 11 de diciembre de 2011 19:58  

Casi todos estamos de acuerdo, amiga. ¿Será la culpable esa sonrisa?
Un abrazo

rlfox 12 de diciembre de 2011 14:49  

Creo que se llama compartir. Como me dijo un día Tronken: “Andaba yo cabreado con el mundo y mi vecina me saludó, me contó sus males y al despedirnos, ya no entendía el porqué de mis cuitas.”

Anónimo 12 de diciembre de 2011 17:33  

el que da........sin lugar a dudas......
Bss. Angie

Amig@mi@ 12 de diciembre de 2011 18:26  

rlfox,
eso passa, y más a menudo de lo que creemos. Pero en tu caso llamemosle "escuchar".
Un abrazo
--------
Angie,
una vez más estamos completamente de acuerdo.
Un abrazo

Francisco Josè Lazo Melhado 21 de diciembre de 2011 23:40  

Me encanta la forma en que comentas el relato, tierno y....en ese contexto como tu lo expresas es lindo dar realmente.
Aunque considero que algunas veces tambièn es muy grato recibir, sobretodo cuando el gesto va acompañado de la buena intenciòn de dar.
Por principio me inclino màs por la acciòn de dar!, pero cuando alguien te obsequia tus chocolates preferidos,acompañados de una sonrisa encantadora y amable,tambièn te llena de gozo!!
...Ahora lo que mas me ha gustado es la construcciòn de tu relato,el escenario,la mùsica del violìn con algunas gotas de lluvia que caen!

/ Abrazos!

Amig@mi@ 22 de diciembre de 2011 09:12  

Muchas gracias, Francisco. A veces lo visual entra en nuestra mente por una imagen, otras son palabras lo que dan color a lo que sentimos.
Me alegro de que te quedaras por aquí.
Abrazos

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