domingo 27 de noviembre de 2011

Paul


Me llamo Paul. Llevo una vida tranquila. Trabajo en el Centro de Investigaciones San Fernando. Gané mi puesto por méritos propios. Con apenas tres años ya sabía hacer sumas y restas sencillas, abrir y cerrar puertas girando el pomo o la llave, conectar y desconectar una alarma…
-¡Es muy inteligente!- suelen decir de mí.
Estoy rodeado de un equipo muy bueno que me aprecia y al que aprecio. Soy parte importante en muchas de las pruebas que aquí se llevan a cabo. Como digo, mi vida transcurre feliz y sosegada, pero… Siempre hay un pero.
- ¿Por qué tengo que dormir sobre paja dentro de una jaula, bajo el cartel de “PRIMATE Nº3”, en lugar de en una habitación con una cama, como el resto del equipo?

41 comentarios:

Amig@mi@ 27 de noviembre de 2011 12:05  

Hoy un microrrelato, la mar de "micro". Espero robaros una sonrisa.
Un abrazo

Saudades8 27 de noviembre de 2011 13:26  

Todos alguna vez en nuestra vida hemos sido ratón de laboratorio, la medicina muchas veces experimenta en nosotros y afe que yo lo he sido, por lo demás yo duermo en una nube.

Me ha gustado mucho tu relato

Un beso,

VivianS 27 de noviembre de 2011 14:50  

Mirando las noticias, y al paso que vamos, un día de estos se va a invertir la historia; el cartel dirá HOMBRE Nº2, (Humano quedaría descolocado)
Besos Mon, muy bueno.
Se te quiere por acá.

RAMPY 27 de noviembre de 2011 15:36  

Muy buena reflexión. Un beso enorme

Tracy 27 de noviembre de 2011 16:21  

E ahí la cuestión...

María 27 de noviembre de 2011 18:02  

Bonito microrrelato, Montse, gracias por compartirlo.

Un beso.

Amig@mi@ 27 de noviembre de 2011 19:40  

Jaja, Saudades, pues eso de dormir en una nube no está mal. No te quejarás de que esté dura.
Un abrazo

Amig@mi@ 27 de noviembre de 2011 19:41  

Vivian,
Pues sí, no me extrañaría pero que nada de nada. Espero no llegar a verlo.
Sé que me quieres, gracias, amiga.
Un abrazo

Amig@mi@ 27 de noviembre de 2011 19:43  

Rampy, gracias.
Un saludo
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Tracy,
jaja, e ahí el dilema...
Un abrazo
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María,
mil gracias, amiga.
Un abrazo

Ignacio Carcelén 27 de noviembre de 2011 20:05  

Muy pronto se lo dirán, no son tan buenos.

Amig@mi@ 27 de noviembre de 2011 20:13  

Ignacio, espero que lo hagan con suavidad. Paul es un buen chico.
jaja
Un saludo y bienvenido.
;)

Alfonso 27 de noviembre de 2011 21:44  

El primer trabajo de mi vida fue hacer quesos. Algo maravilloso y que me encanta. El segundo fue sacarle sangre del corazón a cobayas para hacer el análisis de la brucelosis a vacas, cabras y ovejas. De 15 se me morían 10 la primera vez. Luego no se morían ninguna. Pero no sé que sería peor, porque las supervivientes iban al zoo de Jerez para que se las comieran las serpientes y las rapaces. Vivas.
Aún no me he repuesto del trauma.

RODISI 28 de noviembre de 2011 02:08  

Me hace recordar una película de la década de los 70 “El planeta de los simios” donde ellos eran los inteligentes del planeta y nosotros los dominados, cazados y encerrados en jaulas para posteriores experimentos… La paranoia de los hombres sigue aun en pie, va para ti un saludo enla distancia amiga, Rodisi

Rosa Cáceres 28 de noviembre de 2011 12:18  

¡Estupendo! El final es inesperado e ingenioso.
Un besico

Amig@mi@ 28 de noviembre de 2011 14:22  

Alfonso,
para las personas sensibles, y tú lo eres, es un trabajo totalmente indeseable. Imagino lo que tuviste que pasar.
Gracias a Dios ahora tienes uno mucho más atractivo.
Un saludo

Amig@mi@ 28 de noviembre de 2011 14:24  

Rodisi,
Es cierto Rodisi, y también a "rebelión en la granja" de George Orwel, en donde también los animales se humanizan, o mejor dicho deshumanizan.
Quizás algún día acabemos así.
Un abrazo
-------
Gracias, Rosa.
Me alegro de que lo hayas disfrutado.
Un besazo

Mercedes Ridocci 28 de noviembre de 2011 15:52  

¡Que ternura la tuya! ¡Que sensibilidad reflejas en este micro relato!

Ahora te envío un abrazo.

Mercedes.

Amig@mi@ 28 de noviembre de 2011 17:25  

Ya conoces Mercedes, y tú mejor que nadie, mi vena de niña.
jaja
Gracias. Me lees con muy buenos ojos.
Un abrazo a tí también

TORO SALVAJE 28 de noviembre de 2011 19:46  

Tiene toda la razón.
Ya basta de discriminación.

Besos.

Amig@mi@ 28 de noviembre de 2011 19:56  

Jaja, Toro, aquí en nuestra España, esa tan abierta y generosa, seguro que sus recriminaciones encuentran consuelo.
Un abrazo

MOMENTOS 28 de noviembre de 2011 20:25  

Javier tenia que hacer un microrelato para el Cole la semana pasada. La próxima vez le diré que te visite. Besos.

Amig@mi@ 28 de noviembre de 2011 20:55  

Y yo encantada, Pilar.
Un abrazo

Alma 29 de noviembre de 2011 19:50  

ainsss Montse.. a mi una sonrisa no, que me ha dado pena y todo :-((

Besotesss!!!!

Amig@mi@ 29 de noviembre de 2011 20:00  

Jaja, Alma, si es que eres muuu buena gente.
Un abrazo

latrís 30 de noviembre de 2011 09:31  

Eres genial! Por eso vengo a dejarte un besazo!
Otro para Paul!

Celia 30 de noviembre de 2011 10:30  

Amig@; una buenísima apreciación, y muy graciosa, por cierto.
No cabe duda:
Existen ciudadanos de primera y de segunda, y los de segunda por mucho que superen a los de primera, siempre se les dará un empujoncito, para que no salgan de ahí.
Triste vida, amiguina. Pero ¿quién dijo que siempre será así?
Un beso, y un abrazote.

Amig@mi@ 30 de noviembre de 2011 10:33  

Gracias Latris,
recibidos esos dos besotes.
Un abrazo para tí.

Amig@mi@ 30 de noviembre de 2011 10:35  

Celia,
para buenas apreciaciones las tuyas. Es cierto, además sucede desde que nacemos, que existen personas que nacen con estrella y otros que nacen estrellados.
¿Injusto?
Un poco. Y admás hacemos poco por cambiarlo.
Un abrazo

beadealejandria 30 de noviembre de 2011 10:56  

Hola, Montse:
Llego a través del blog THC. Pedí poder ver cómo pintabas. Y mi curiosidad fue amablemente saciada...
Buscando cómo pintabas he descubierto cómo escribes... Y, ¡qué sorpresa! Me ha gustado mucho. Mucho.
Relato brevísimo. Muy claro. Muy limpio. De una profundidad y renuncia rabiosas. Y de una belleza sencilla. Elegante por lo sencilla. Corrosiva incluso. De las que te entran por los ojos y se duermen al calor del rincón donde nos duelen las cosas. Donde nos fustigan. Donde nos despiertan.
La sorpresa final es la clave. Pero, claro..., eso no es ninguna sorpresa. : ) Las sorpresas son siempre la clave de algo. Y tú has sabido plasmarlo en un puñadito de dignas palabras que son todo un alegato de Vida.
Enhorabuena! De verdad.
Ahora..., seguiré buscando a ver cómo pintas. Jeje.
Y volveré. Seguro que volveré. :)

Amig@mi@ 30 de noviembre de 2011 13:41  

Gracias por todo Bea. Te he dejado un comentario en tu blog agradeciendo cada uno de tus piropos, pero quería dejar también un agradecimiento en forma de palabras en este apartado de comentarios.
Eres un encanto, y eso se nota.
Un abrazo

ana 30 de noviembre de 2011 15:18  

Hija mía, así de larga:

:)))))))))))))))))))))))))))))

JuanRa Diablo 30 de noviembre de 2011 16:11  

Me llamo Adam. Vengo de parte del Sindicato de primates.
¿Me indica dónde está nuestro afiliado Paul, por favor?

Oteaba Auer 30 de noviembre de 2011 17:08  

Ni por un momento pensé en ese estupendo final que me hizo recordar a alguien muy cercano que trabajaba en psicología experimental...aunque también puede ser una metáfora de los tiempos que corren.
Realmente me ha gustado mucho.

Un abrazo

Amig@mi@ 30 de noviembre de 2011 18:03  

Ana,
¡cuánto me alegro!!
Un abrazo
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Juanra,
jaja, pues no te creas, no estamos tan lejos de situaciones así.
Un abrazo

Amig@mi@ 30 de noviembre de 2011 18:03  

Oteaba,
Me alegro de que te haya gustado. Un micro sin final inesperado, es menos micro, jaja
Un abrazo

Anónimo 30 de noviembre de 2011 20:55  

Jaja, me engañeste del todo.
Me encantó.
Abrazos
Teresa

Amig@mi@ 1 de diciembre de 2011 09:04  

Teresa, Jeje, es que un micro sin final inesperado no está completo.
Me alegro de que te gustara.
Un abrazo

MariluzGH 2 de diciembre de 2011 01:24  

Montse, permite que no sonría. Es magnífico y brutal el relato. Es una auténtica bofetada al 'homo sapiens'. Te felicito

Ahora sí te sonrío y te abrazo

Amig@mi@ 2 de diciembre de 2011 19:44  

Gracias, Mariluz.
Hay tantas clases de sonrisas...
Un abrazo

rlfox 5 de diciembre de 2011 00:13  

Partidario soy del sacrificio animal en nuestra redundancia.
¿Hasta donde se estira tamaña aseveración?
Hasta donde sea posible.
Sin embargo nunca se me ha visto y si no cambio se me verá. en una plaza de toros o en semejantes eventos, ya sean con reses o cualquiera otra raza.
Un saludo de buenas noches. :)

Amig@mi@ 5 de diciembre de 2011 13:37  

Es cierto Rafa, que el sacrificio animal con causa justificada tiene que existir. Muchos logros han dependido de ellos, pero como tú, estoy en contra de toros y caza por placer. Más de un disgusto me ha costado el tema.
Un abrazo

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