lunes, 27 de octubre de 2008

A un olmo seco



Después de leer el último post de Carlos, me quedé pensando en que todo esto me era familiar.
Alguien sintió lo mismo que tú sientes hoy, y lo explicó con palabras duras, como duro es el sentir que Machado describe en su poema, el mismo que leí entre las líneas del particular homenaje a su “olmo centenario” de Carlos.
Quiero compartirlo con todos, puesto que desde que leí el post, este olmo suyo, se ha convertido en otro de mis retazos, junto con este poema que siempre me encantó:
Encontré la página buscando la poesía que, en parte, se había borrado de mi mente, aunque antaño la recitara entera de memoria…




Se habla de Antonio Machado y su mujer Leonor.



Es Mayo de 1912, y han pasado ya varios meses desde la vuelta de Antonio y Leonor a Soria, desde París, de donde han traido la enfermedad de la hemoptisis como acompañante. Han luchado con todas sus fuerzas para curar el terrible mal, alquilando una casita en el paseo del Mirón para buscar el aire puro de Soria, como antídoto fundamental. Pero nada mejora la situación de la enferma, ni siquiera el mayor de los afectos que le dedica en cada minuto Antonio Machado. Un día pensando en esto el poeta se para a observar, seguramente en el paseo de San Saturio, un olmo centenario que está afectado por la enfermedad de la grafiosis y que acabará indudablemente con su vida. Esto le sirve de inspiración al poeta para crear el bellísimo poema "A un olmo seco", en el que encuentra un paralelo con la lamentable salud de su mujer, Leonor Izquierdo.

A un olmo seco
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero!
Un musgo amarillentole mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador,
y el carpinterote convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta, al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino y,
tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera,
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera también,
hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.
( Antonio Machado)

7 comentarios:

  1. se me ha puesto la piel de gallina, los últimos versos describen claramente lo desgarrado de su corazón y cómo hablando del olmo stá pensando en su amada esposa...

    un poema que t ellega dentro, gracias montse

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  2. Ronini, ya te he dicho que es un poema "mío" de siempre, pero las gracias hay que dárselas a Carlos, que fue quien me lo trajo a la memoria.
    Besos

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  3. Día feo en el trabajo.......bonito.......gracias Montse
    angie

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  4. Hermoso post Montse.
    Siempre esperando a una nueva primavera que lo renueve todo.
    El poema es genial, te felicito
    UN abrazo
    MJ

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  5. Angie,
    Ya me contarás... Acabo de llegar de Granada y por supuesto me acordé de tí. ;)
    MJosé,
    Siempre me gustó la poesía de A.Machado, y este poema lo tenia medio olvidado. Serrat tenía una bellísima canción con esta letra.
    Besos a las dos

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  6. ¡Hala!, aquí te dejo otro. Ya sólo te quedan dos...

    Un beso y muchas, muchas gracias Montse. ;-)

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